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Meditación acerca del Desasosiego de Pessoa

 


Ediciones Revista Aleph, número 8 de la serie. Manizales 2011;  166 pp.  Poesía.  ISBN: 978-958-44-8379-9

Se accede a la edición completa con el siguiente enlace:
Meditación acerca del Desasosiego de Pessoa
 

 
Pocas veces Pessoa disfrutaba de exaltaciones optimistas; por el contrario, su estilo aforístico tenía el tono de una metafísica apesadumbrada, dolida, sin mayor vitalismo. Más bien pudiera interpretar aquella posición grandilocuente como reacción de una voluntad quebrantada, casi asfixiada frente al medio y con respecto a los acontecimientos más cercanos. Después del dolor intenso y súbito habrá de venir algún discreto paréntesis de optimismo, así ocurra como protesta feliz que le lleva a proponer la abolición de tres dogmas: la personalidad, el concepto de individualidad y el objetivismo personal.

Estas son expresiones que van perfilando una interpretación que me aventuro a hacer de Pessoa como escéptico singular, nutrido en la cultura griega y modelado en las circunstancias propias. No era Pessoa un escéptico académico a la manera de la Academia Platónica (s. III a.C) y de Arceliao y Carnéades. Lo era a la manera de Pirrón de Elis; es decir, el escepticismo pirrónico, con mejor expresión en Sexto Empírico, quien influyó en la colectividad médica de Alejandría en actitud de rechazo a las teorías dogmáticas. Richard H. Popkin dice' que para los pirrónicos "el escepticismo era una capacidad o actitud mental de oponer la evidencia, en pro y en contra, acerca de toda cuestión sobre lo que no era evidente, de tal manera que se pudiese suspender el juicio sobre ella." En el fondo y principio del escéptico está la duda sobre las apariencias, evidencias y razones. El escéptico no es incrédulo; por el contrario, puede abrigar creencias dispares, incluso con la capacidad de ponerlas en cuestión en su momento. No hay credo único que pueda comprometer el pensamiento y la acción del escéptico. Se trata de una posición intelectual intransigente con lo dogmático y lo consagrado como establecido.

 

(Fragmento del ensayo introductorio: "Fernando Pessoa, ¿pirrónico?")

 

Comentario:

-“… Estuve leyendo, como te dije, el libro Meditación... y hallo en él magníficos poemas, más "entusiastas" que otros anteriores (entheós quiere decir tener a Dios consigo), como si el desafío de continuar el ictus poético de Pessoa te hubiera llevado a responderle con una voz desnuda, que nace en lo profundo y descubre inéditas verdades. He quedado prendada de este libro que sigue en mi mesa para esporádicas lecturas, que son como sorbos de eternidad en el desasosiego…”

Graciela Maturo (Buenos Aires, 25.VI.2011)

 

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