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ISSN 0120-0216
Resolución No. 00781
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Carlos-Enrique Ruiz.

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Carlos-Enrique Ruiz

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cer @ revistaaleph.com.co

Libros CER

Umbral de Sueños

"Umbral de Sueños", poemario de la colección:
Ediciones Revista Aleph No. 13 (2018)

http://revistaaleph.com.co/images/stories/libros/umbral_de_suenos_poemario_CER_2018.pdf

 

"La noche, sedimento de la memoria"

"La noche, sedimento de la memoria", poemario de la serie:
Ediciones de la Revista Aleph No. 12 (2018)

http://revistaaleph.com.co/images/stories/libros/la_noche_sedimento_de_la_memoria_CER_2018.pdf

 

Carlos-Enrique Ruiz: poesía real, abstracta y metafórica

Reflexiones anticipadas - Poesía y Siglo XX

La poesía de los siglos XX y XXI ha realizado muchos cambios, ha roto muchas tradiciones, ha explorado campos desconocidos, experimentado procedimientos y se ha desprendido de casi toda atadura con el pasado. A pesar de lo dicho queremos anticipar que hay principios del hacer poético a los cuales no podemos renunciar sin poner en grave riesgo la estructura y con ella la comprensión. Tales son el ritmo, el sentido, la coherencia, la imagen paralela, el final o desenlace, todos ellos incorporados a la forma. El ritmo es lo que Carlyle, Verlaine y Paul Valéry han asociado como la música de la poesía.

En efecto: excluido el ritmo desaparece la poesía.  Quien escribe un poema sabe bien que determinados pasajes no podrán reunir a la vez todos los elementos que  lo integran. En esos casos toca dar prelación a uno solo de ellos. La elección es fácil y casi sin alternativa.  A todo hay que renunciar a favor del ritmo. Dentro de esos  límites, sentido, ritmo y coherencia deben marchar unidos, para integrarse como una totalidad.

Si el interlocutor tiene instalados en su mente  esquemas de asimilación apropiados, la percepción se torna más intelectual y alcanzará el goce pleno del ARTE.

Es bajo estos puntos de vista que he querido analizar algunos aspectos en la poesía de Carlos-Enrique Ruiz.

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Concepto sobre "Los caminos recrudecen la espera", poemario de CER

Te comento que, con la reciente lectura de tu libro Los caminos recrudecen la espera he quedado con la impresión de la forma como expresas, e incluso alcanzas, la pureza del silencio con palabras, e irremediablemente con palabras, con aquello de lo cual el silencio se me convierte en absoluta negación, y a su vez se me plantea como cuestionamiento.  Así que cuestionamiento o interrogante, tácito o formulado explícitamente, alienta estos poemas irradiándolos sucesivamente de un tono de impotencia ante la disolución pero con esperanzada celebración.


Pero aún más importante es el efecto que este proceso disolutivo conlleva en el aspecto lingüístico. Me parece que tus poemas no buscan imitar la naturaleza del silencio encogiéndose y concentrándose como un erizo, sino que pretenden encontrarlo, sorprender su pureza, entre los resquicios del entorno: las luces, las sombras, la música, la naturaleza, el papel impreso con el almanaque de un año más, y en la ausencia de sonido, esto es el silencio de donde proviene el compromiso absoluto con que en esta obra tuya emprende la búsqueda poética. Creo, y puedo estar equivocado, de que Los caminos recrudecen la espera responde debidamente a ese compromiso que implica para nosotros, lectores humildes como yo, que el destino de la escritura de CER no nos distraiga de su más íntima belleza: la promesa de crear en palabras la libertad siempre postergada del mundo.

 

West Hartford, USA, 10.I.2012

Reseña del poemario "Los caminos recrudecen la espera" (C.E. Ruiz, 2012)

He leído tu más reciente poemario: Los caminos recrudecen la espera (2012). Por ahora te digo que no estuve de acuerdo con las frases vertidas por tu prologuista mexicana, que a mi ver tienen escasa relación con el libro. Más certero, en versos agudos y despojados, es Alfredo Ocampo, que registra un cauce de abstracciones y un teorema aristotélico.


Y bien, querido Carlos-Enrique, pareces haber elegido el rol de un cronista impasible del desastre que vive el mundo, la humanidad, cada uno de nosotros. Con un estilo duro e implacable, eludiendo el yo y el tú, usando un presente de hierro para tus frases verbales que tienen como sujetos a las cosas y a las ideas que las representan, vas enunciando esa caída sin apelaciones. La poesía no es buena o mala porque comunique el deseo de vivir o la esperanza. Es buena cuando es fiel a su propia mirada, cuando es capaz de comunicar un universo particular  en un lenguaje propio, cuando no hace concesiones a las modas al uso. En tal sentido tu poesía lo es.  Es el registro de un visor que está de vuelta de las utopías, las creencias, el amor , la exaltación del ánimo. Mira la belleza del mundo sin conmoverse, así como oye el gorjeo de los pájaros o ve debatirse el sueño con la destrucción.  Me ha transmitido este libro la sensación de un universo sin salida, como el imbunche de que hablaba José Donoso en una de sus novelas.


Te ruego me comentes un poco si esta lectura está muy descaminada,  si  debo retomar estas páginas con una óptica más acorde con su contenido.

 

Buenos Aires, 09 de enero de 2013

Recorrido de sueños y laberintos

Proemio del poemario "Los caminos recrudecen la espera", de Carlos-Enrique Ruiz. Ed. Revista Aleph, No. 11, Manizales 2012; 150 pp.

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    ISBN: 978-958-46-1445-2
        Catalogación BLAA:
       Co861.6cd21ed./A1372143
                               
Edición virtual (colaboración de NTC), enlace:

http://es.calameo.com/read/000948328515f77d961f4

                

 ¡Qué pasos andados y desandados! ¡Qué caminos derechos y torcidos tuvo que caminar el poeta para descubrir los ríos ocultos de los ires y venires del mundo!


¡Qué eventos sucedidos en qué tierra de oscuros desatinos produjo que los ojos se fijaran en los pies que buscan lugares escondidos, donde detener su camino y mudar el lugar sin negar el origen!

¡Qué estrella señaló nuevos derroteros para marcar entre ellos el sitio del arraigo en un nuevo lugar, dejando atrás hogares que serán en sueños recordados! ¡Qué oídos fueron necesarios para escuchar el dilema para fijar el sitio entre la duda y la certeza, como quien lanza un dardo hacia un destino fijo, con la venda en los ojos y la mira en un efímero espejismo!

¡Saber mirar! ¡Saber oír! Escuchar las voces que se han ido y que regresan. ¡Escuchar los cantos, los gemidos, la lucha de los depredadores y las presas! Sólo un poeta tiene esas capacidades, un Carlos-Enrique Ruiz que conversa con las sombras, con las luces, con las cigarras y los grillos, con aquellos que se fueron y aquellos que volvieron, consigo mismo en la penumbra de los entresijos de los nidos. Que dialoga con la piedra y el tiempo, con el agua y el río. Con el árbol y el gusano que quieren ser oídos.

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Vigilia interrogante y lúcida


Reseña del libro: "Media hora de lluvia en el jardín"
Proemio: Eduardo Escobar
Presentación: Maria-Dolores Jaramillo

ISBN: 978-958-46-0284-8
Catalogación BLAA: Co861.6cd21ed./ A1336088
140 pp.
 
Carlos–Enrique Ruiz ha puesto en circulación su libro Media hora de lluvia en el jardín (Ediciones Revista Aleph, Manizales, Col., 2012; número 10 de la colección), enriquecido con dieciseis preciosas acuarelas de Pilar González-Gómez. Esta obra reúne casi un centenar de composiciones ligadas por un impulso poético unificante, que viene a sumarse a la valiosa labor del escritor colombiano, conocido por su entrega a la poesía, la proeza de su revista Aleph, sostenida a lo largo de algo más de nueve lustros, y su estimable tarea universitaria.
 



Edición digital completa:
http://es.calameo.com/read/0009483283b3d6b0dfcb5
http://ntc-libros-de-poesia.blogspot.com/2012_04_02_archive.html

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