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Ezequiel-Augusto Gabrielli, Pintor y Arquitecto de talante renacentista

La Arquitectura es una profesión y un oficio con características técnicas y de arte. Se ofrece en las universidades para formar personas con capacidad de concebir espacios de uso cotidiano, en lo privado y en lo público, con apego a normas rectoras en sus desempeños, regidas en lo deseable por el buen gusto, es decir, con soluciones de armonía entre la vida y las posibilidades de trajinar por lugares amables. De ahí que el arquitecto deba disponer de elementos en su vocación propios de los terrenos del arte, en tanto creador. Entre nosotros los ejemplos no son muchos, por desgracia, pero hay quienes se han destacado en esa unidad de formas y belleza. En Colombia uno de los más protagónicos es Rogelio Salmona, con reconocimientos internacionales por la calidad de sus obras, concebidas en aquella conciliación de uso y estética.

Aquí me refiero a uno de ellos, de cercanos ancestros europeos, pero afincado en Colombia, con el ejercicio dual de Arquitecto y Pintor, con despliegue creador en ambos oficios. Se trata de Ezequiel-Augusto Gabrielli, de alta formación intelectual, apegado al cultivo de la belleza en formas múltiples. Nacido en La Plata (Argentina, 1953), un siglo después de Van Gogh, con formación internacional y arraigado en Colombia por muchos años.

 

 Por los vaivenes de sus padres y por esas cosas del destino, Ezequiel fue paseante de jardines infantiles, escuelas, colegios y universidades, por Argentina y Brasil, y de muchacho transitó por todo lugar en motocicleta, incluso en competencias. Se desplazó en diversos medios de transporte también por Uruguay, Paraguay, Chile, Perú, Ecuador, Brasil, Colombia. En su formación básica tuvo disciplinas técnicas industriales (mecánica, electricidad automotriz, carpintería, torno, construcciones civiles), con la continuidad en el apego a papeles y colores, desde la más tierna infancia. Hizo Arquitectura en la Universidad de la Plata, algo en la Universidad Nacional de Colombia, pero terminó graduado en la Universidad Católica de La Plata (Argentina), en programa de seis años. Ha tenido por residencia a Bogotá desde 1967, con algún paréntesis fuera y retorno definitivo en 1987. 

En Argentina, recién graduado, se desempeñó en el Instituto Fototopográfico, con aplicaciones en trabajos de campo en la Provincia de Entrerríos. Asimismo, tuvo a cargo diseños arquitectónicos y cálculos estructurales en las torres del Centro Administrativo Gubernamental, en La Plata, como ganador de primer premio en concurso.

En Bogotá laboró en diseños y construcciones, un jardín infantil y el conjunto residencial “La Palma I” en Suba, el edificio administrativo y el Teatro La Castellana en la ciudadela Colsubsidio, con el arquitecto Germán Samper; ampliaciones del Gun Club, el bulevar Niza (Alcaldía Mayor de Bogotá) y con la firma “Esguerra, Sáenz y Samper” trabajó en el Banco de Occidente de Cali, de catorce pisos, con helipuerto.


De la serie "Acuarelas amigables" No.59. Chiesa san Francesco d'Assisi, Brescia (Italia)

Trabajó de arquitecto en los antiguos territorios nacionales, con diseño, construcción y supervisión de obras variadas, en viviendas y espacios públicos, incluso en el Plan de universalización de la educación básica primaria, y en el plan maestro a 25 años del aeropuerto de Inírida (Guainía). De esta experiencia queda una Memoria escrita a mano y dibujada, inédita, bajo el título: “Asentamiento cultural amazónico – Ríos Guaviare, Atabapo y Bajo Inírida” (1992-1993; 1997-1998).

Ha profundizado en estudios personales sobre Bizancio, Grecia y Roma, los períodos prerromántico y romántico, la baja Edad Media, el gótico, el renacimiento y el posrrenacimiento, el barroco en urbanismo y en arquitectura, cuyas memorias conserva en 186 hojas de 27x28 y de 28x36 cms. y continuó con retos de asombro como el emprendido entre 2011 y 2015 al estudiar el diseño neoclásico, con las obras de las “barrières” de Ledoux, en París, con descripciones y recreaciones a mano de 39 de esas edificaciones. De lo cual queda una memoria asombrosa en 80 planchas de 70x100 cms.  De recordar a Claude-Nicolas Ledoux (1736-1806), arquitecto y urbanista francés, figura representativa de la arquitectura neoclásica, desconocida en el siglo XIX pero reivindicada en el XX, incluso se le considera un visionario, precursor de la arquitectura moderna.

La investigación meticulosa de Gabrielli incorpora examen de las edificaciones, con análisis de sus componentes y recreación de los detalles desaparecidos o que pudieron ser omitidos por su creador; tal el caso de sus diseños de la “barrièrrede Patin”, con el estimado de la escalera frontal de planta triangular. Sus observaciones críticas son de rigor, por ejemplo al comparar las descripciones teóricas de las barrièresde St. Matin y de Pantin, como siamesas con características dispares. Se trata de un conjunto de edificaciones configuradas como especie de cerco concebido en 24 kilómetros, de seis metros de altura, con 60 puestos de control para recaudar impuestos. Y en el estudio Gabrielli trata de igual modo las edificaciones La Chopinette, Belleville, Menil-Montant, Reuilly, Charenton, Bercy, La Rapée, St. Jacques, D’Enfer, Mont Parnasse, etc. En todas ellas toma como referencia el Plan París 1798-1799, con imágenes de implantación en el sector, planos, fachadas frontales y laterales relacionadas con las modulaciones urbanas, cortes espaciales y constructivos, perspectivas con apoyo en los pintores de la época. Realizó análisis diédrito y triédrico de las arquitecturas en las barrières, con caracterización de la morfotipología ledouxiana.


Barrières de Courcelles, du Roule y de Neuilly

El aporte fundamental de Gabrielli en ese detallado estudio consistió en crear un sistema que identifica como crítico-dialéctico que llamó “Arquitectura Inversa”.

Su pintura es caso aparte. Diestro en el manejo del color, con formas abstractas y acercamiento a recreaciones imaginarias de la realidad, en diversas técnicas. Ha desarrollado manifestaciones de la naturaleza, con diálogos y construcción sistémica con apoyo en diagonales y dominio de geometrías abstractas. Pinta en preciosas miniaturas y en formatos mayores, con técnicas variadas y mixtas en uso del pastel, la acuarela, la témpera, el acrílico, el lápiz-color,…  Múltiples exposiciones individuales y colectivas en Argentina y Colombia, con exhibición permanente en su residencia de Bogotá.


"Conversaciones en el agua" (Carátula, Revista Aleph No. 162, 2012)

Cada obra suya es un regocijo de creación, con atractivo mayor en el manejo del color. Exuberante sin empalagos en el tratamiento de formas, con reminiscencias reales y ajetreo en lo simbólico o alusivo. En cada una de ellas pareciera que se da una estructura no explícita que domina las pinceladas. Maestro apasionado en el oficio, de continuo desempeño, a pesar de algún quebranto de salud.

El también arquitecto, pintor y publicista italianao, Gastone Bettelli, en amplia comunicación, escribió lo siguiente sobre la obra de Ezequiel: “… tu línea está anclada a grandes dibujantes del paisajismo europeo, cómo no evocar a Guardi, un Canaletto, ciertos dibujos de Tiepolo y ese formidable Piranessi de todos los tiempos./ Es que dibujar es sencillamente una caligrafía./ Y esa mirada de recuperación arquitectónica, casi una especie de anticuario gráfico en el cual te has deleitado desde hace tiempo, contagia con facilidad al espectador./ Vistas, ángulos, encuadres, sí, perspectivas, que con destreza componen un álbum personal de visitas tomadas desde la denominación de origen, como se diría de un buen cognac, y que garantizan la recuperación gráfica y sensible, y restituyen para el espectador todo el sabor y el color, la atmósfera peculiar de la arquitectura italiana./…” (2007)

Guillermo Rendón, a su vez, al analizar obra suya: “San Salvatore in Valcamónica – Monasterio Cluniacense” (2010), dijo: “…/ El encanto del blanco, característico de la acuarela, contribuye a dosificar y a mantener el equilibrio del color a través de toda la creación./ La curva en el camino, modelada en parte por la casa del guardabosques, sirve para resaltar el monasterio. Los planos primero y segundo se orientan al punto de fuga. La construcción general y también el suelo que la sostiene hacen de mirador hacia abajo, la paso que el declive de la colina se inclina hacia un punto de fuga imaginario, interceptado por el corte en el margen izquierdo de la composición./…” (2014)

De igual modo, Anielka Gelemur, al analizar su pintura “Palacios espaciales - Árboles del Brasil; Otoños platenses; Mi caleidoscopio” (2012), expresó: “…/ La contemplación extasiada de la caída de las hojas de los árboles que van cubriendo la superficie de un bosque. La pérdida de la gravedad de un árbol fuerte que se comba incendiado por sus hojas./ ¡Ah! La más hermosa sensación en el bosque de la ciudad de La Plata, todo pleno de colores amarillos, naranjas, rojos, magentas y violetas, y al fin… maderas y cenizas que se derraman por miríadas de hojas sobre el gélido invierno./…” (2013)

De ese modo, las impresiones subrayan en común el carácter en las obras del pintor, caracterizadas por la naturaleza de la composición, el manejo de la geometría implícita, y la destreza en la expresión de los colores, con resultados magistrales.

 *

Su padre fue un inmigrante italiano, Francisco Gabrielli (Arquata Scrivia 1919 – La Pata, 1985), con formación científica, docente en matemáticas, física, química y en talleres de mecánica. Personalidad también prominente que no dejó de sufrir adversidades, por ejemplo fue separado de la enseñanza en Argentina por haber impartido charlas a los alumnos sobre educación sexual. Y también fue recriminado al impartir conferencia sobre José de San Martín en un instituto privado de secundaria, en la cual aludió a aquel y a Bolívar como pertenecientes a la logia masónica, además de haber sido ambiciosos de poder.

Su abuelo, Augusto Gabrielli (Brescia –Italia-,1899 – La Plata, 1957) también inmigrante, participó como jefe de batallón en la primera guerra mundial, con liderazgo en las comunidades; tuvo dominio en lenguas del ruso, el latín y el genovés. 

Su gran ejemplo de vida, proviene de aquellos y en especial del  pensamiento, la capacidad emprendedora y la obra de la mamá, esa inolvidable Maestra de la investigación científica, la música y la palabra, Anielka Gelemur. Igual recibió influencias de su padrastro, el Maese Guillermo Rendón, músico-compositor, poeta y etnógrafo.


"Colas de crenicichca" (2011). Acuarela y pastel con micropuntas

Al interrogarle sobre el reconocimiento que debe a sus más cercanos antecesores, dijo: “Ezequiel agradece a todos los que lo acompañaron, en especial:/ A su primera madre, abuela materna,/ María-Luisa Giunti/ A su segunda madre, madre biológica,/ Anielka Gelemur/ A su tercera madre, tía materna,/ Zelfa Gelemur/ A su cuarta madre, tía materna,/ Graziela Gelemur/ A su quinta madre, esposa,/ Martha Cristina Rico-Urrego// A su primer padre, abuelo materno,/ Ezequiel Gelemur/ A su segundo padre biológico,/ Francisco Gabrielli/ A su tercer padre,/ Guillermo Rendón.”

De ahí que Ezequiel-Augusto Gabrielli pueda ser estimado como un personaje renacentista, además comprometido y doliente en la defensa de los derechos humanos.

La Universidad Nacional de Colombia, en Manizales, anda en el proyecto de publicar libro con algunos de sus importantes aportes, en estudios de arquitectura y en pintura, con el liderazgo del Prof. Arq. Juan-Gabriel Ocampo H. 

 

En Aleph, abril de 2019

 

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