Ediciones

ISSN 0120-0216
Resolución No. 00781
Mingobierno

Consejo Editorial

Luciano Mora-Osejo (א)
Valentina Marulanda (א)
Heriberto Santacruz-Ibarra
Lia Master
Marta-Cecilia Betancur G.
Carlos-Alberto Ospina H.
Andres-Felipe Sierra S.
Carlos-Enrique Ruiz.

Director
Carlos-Enrique Ruiz

Contacto
Tel-Fax: +57.6.8864085
Carrera 17 No 71-87
Manizales, Colombia,
Sudamérica.
cer @ revistaaleph.com.co

Preliminares de los 250 de Alexander von Humboldt

Este año que concluye fue el de los 250 del nacimiento de Francisco José de Caldas, el “sabio”. En Colombia y España se realizaron congresos y conferencias de especialistas, con recuperación de la obra de nuestro primer científico, con liderazgo en especial de la “Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, ACCEFYN”, y del científico-académico Darío Valencia-Restrepo, quien investigó en profundidad las contribuciones de Caldas, incluso con acceso a documentos en el Jardín Botánico de Madrid. Ahora los preparativos avanzan para celebrar los 250 del nacimiento de Alexander von Humboldt (1769-1859), sabio-científico mayor en el contexto internacional, con acontecimientos académicos en diversas partes del mundo, incluida Colombia con liderazgo similar de nuestra ACCEFYN.

Su vida estuvo marcada desde muy joven por la obsesión de explorar y conocer, para interpretar la formación y funcionamiento del mundo con sus componentes, lo que le llevó a estudiar diversas disciplinas: mineralogía, geología, geografía, botánica, astronomía, química, magnetismo terrestre, matemáticas, idiomas, filosofía,... con profundo amor por la Naturaleza. Estimó la Tierra como un organismo vivo que investigaba en busca de conexiones y correlaciones entre los fenómenos y los lugares. Con poco más de treinta años recorrió gran parte de Latinoamérica, en la compañía del botánico francés A.G. Bonpland, en ese afán de conocer y registrar detalles, con acopio de muestras en rocas, plantas, animales. Dispuso de instrumentos: barómetro, termómetro, sextante, cianómetro,… para anotar en sus cuadernos de campo las mediciones de alturas, humedad, gravedad,... Escaló montañas, volcanes y se movilizó por ríos, con tremenda audacia, sobrellevando cualquier tipo de riesgos.

Tuvo a París como la ciudad más atrayente por su ambiente científico, más que Berlín, su propia ciudad. Pero a Berlín le dedicó grandes esfuerzos por crear ambiente científico, incluso a su regreso en 1827 organizó un ciclo de sesenta y una conferencias en la Universidad que había creado en 1810 su hermano Wilhelm, que por el éxito tuvo que programar dieciséis adicionales, dictadas durante seis meses, en duración no más de hora y media cada una, con asistencia libre de centenas de personas, de toda condición social, incluido abundante público de mujeres que no tenían por entonces acceso a la universidad. Fue acontecimiento que hizo patente su concepción y compromiso por educación de calidad y gratuita para todos, con promoción didáctica de la ciencia, apelando incluso a recursos del arte y la poesía.

Otro aspecto de destacar en su personalidad asombrosa, fue la capacidad de innovación para promover la ciencia, por ejemplo tuvo el acierto de reunir en Berlín (1828) a cerca de quinientos científicos de toda Europa, incluida Alemania, sin que se dedicaran a impartir conferencias o ponencias de sus especialidades, más bien para que hablaran entre ellos, creando ambientes favorables en comidas, conciertos, visitas a lugares públicos como el zoológico real, el jardín botánico, y otros con colecciones naturales. Su propósito radicaba en formar sentido de hermandad entre los científicos de diversas disciplinas, para que prosiguieran camino en cooperación e intercambios.  

Su derrotero vital estaba marcado desde temprano en la vida por el ímpetu de explorar, para conocer y saber, con despliegue de relaciones y activismo febril. Cuando estaba en España rumbo a América, le escribió a un colega y amigo: “Mi intención se centrará siempre en observar la armonía, la cooperación y la influencia de la naturaleza inanimada sobre el mundo animal y vegetal.” Y a otro le expresó: “El hombre tiene que aspirar a altas empresas. El resto depende del destino.”  Labor y actitud que cumplió de manera incansable, hasta el fin de sus días.

Para acceder a los predios de la Corona española en América debió incursionar en España, con toda curia, con el fin de conseguir los permisos y formalizar de sus propios recursos las transacciones económicas que le permitieran sostenerse en esa magna exploración. Incluso accedió en persona al rey Carlos IV, con proyecto escrito hasta convencerlo sobre la trascendencia de su viaje. Humboldt tuvo una personalidad arrolladora, con capacidad diplomática para ganar la confianza de científicos y de gobernantes, en todo lugar, auncuando en privado solía hacer uso de ironía y de sarcasmo. Conferencista cautivador. Escribió cartas sin cesar, en un inventario de cincuenta mil, con informes y consultas a las autoridades y a personalidades de la ciencia, habiendo recibido alrededor de cien mil. Autor de más de treinta libros, con quizá el más precioso, “Aspectos de la Naturaleza”, con una meta final de integrar en una sola obra sus conocimientos, a lo cual se aplicó a los 75 años, consiguiendo elaborar “Kosmos”, en cuatro volúmenes, con uno adicional publicado de manera póstuma, con su propia premisa: “El resultado más importante de un estudio racional de la naturaleza es recoger la unidad y la armonía en esta inmensa acumulación de cosas y de fuerzas.”

Su viaje por América comprendió cinco años (1799-1804). Por Latinoamérica se aprecian tres períodos: el primero, en dieciséis meses la expedición por Venezuela; el segundo, recorrido por Cuba, Colombia, Ecuador y Perú, en dos años, y el tercero por México, de año y medio. Viajó a Estados Unidos para conocer al presidente Jefferson, con quien hizo simpatía en el apego a la Naturaleza e intercambiaron bibliografía botánica, pero se distanció de él por el tema de la esclavitud. Humboldt era libertario y contrario al esclavismo, además propició la independencia de las colonias en América.

De las relaciones que consiguió Humboldt, la de mayor vuelo fue con Goethe, veinte años mayor que aquel; la sintonía fue total, en temas de botánica, mineralogía y letras, a tal grado que se conoce  que el personaje Fausto en la obra de Goethe tiene como referente a Humboldt. Se sabe, incluso, que la “Geografía botánica” de Humboldt tiene como apoyo la “Metamorfosis de las plantas” de Goethe. Y fue determinante su influencia en la vida y obra de Charles Darwin, Henry-David Thoreau, Ernst Haeckel, John Muir, entre otros, y de poetas como Walt Whitman. Bolívar de 21 años conoció a Humboldt en París, con cruce de comunicaciones posteriores, y en sus campañas libertadoras lo tuvo como paradigma. 

En Colombia tuvo cercanía con Mutis, antes con Caldas, y está la memoria de su paso por el Quindío, páramo que cruza con penalidades, entre tupido bosque y suelo arcillo-pantanoso. El ascenso al Chimborazo, en Ecuador, fue una de sus grandes proezas, entre entumecimientos y nieblas espesas; con despeje de improviso consigue ascender hasta los 5917 metros, aunque no a la cúspide; sin falta hizo mediciones. Navegó el Orinoco con el intento de encontrar los nexos con el Amazonas, en Casiquiare, unión del Orinoco con el Río Negro, de la cuenca del Amazonas; hallazgo de esa bifurcación. En sus recorridos de tenacidad llevaba en baúles las muestras recolectadas, lo que hacía más penoso el trasegar. Quiso ir a la India, para recorrer El Himalaya con la misma finalidad de investigar los diversos aspectos que le conducían a establecer relaciones, pero la barahúnda burocrática de los ingleses no le permitió. Inventó las isotermas, aquellas líneas que en los mapas unen sitios de igual temperatura, en su ambición de encontrar cómo se distribuía el calor en el planeta. Tuvo compensación al emprender, próximo a los sesenta años, alucinante excursión por Rusia y sus confines, fascinado por la observación de abedules, tilos, álamos y alerces, con la ambición de apreciar el macizo de Altai, en la confluencia de Rusia, China y Mongolia, para tomar datos cordilleranos en Asia central, ya que no había conseguido ese objetivo en El Himalaya.

Como naturalista, al llegar a Venezuela en 1799 encuentra la destrucción de los bosques por parte de los españoles, toma mediciones y hace la observación clave de los efectos en la disminución del agua y en los cambios de clima. Percibe también en Cuba el predominio del monocultivo, con desplazamiento o remplazo de la siembra de alimentos, y de esa manera –dijo- no se creaba una sociedad feliz. Anotaciones que reitera por doquier, con enunciados anticipatorios en la situación medioambiental que se padece hoy.

Humboldt es personalidad científica, intelectual, humana, de estudiar a profundidad en las instituciones educativas, como ejemplo de rigor en el despliegue de vocaciones integradoras de conocimientos y disciplinas, hacia la comprensión del mundo y de la regulación sostenible del medio natural. La conmemoración lo amerita, y hay maravillosa y monumental biografía reciente en despliegue: “La invención de la naturaleza – El Nuevo Mundo de Alexander von Humboldt”, de Andrea Wulf (Ed. Taurus, Penguin Random House, 2017), de acudir a ella. Y la “Humboldtiana Neogranadina”, en cinco maravillosos volúmenes, producida por el científico y profesor Alberto Gómez-Gutiérrez, como editor-autor académico, con el auspicio de cinco universidades, en cabeza de la Javeriana.

 

 

[“La Patria”, domingo 11.XI.2018; p. 20 - publicado en la versión corta]

Copyright ©Powered by Ciudadeje.com