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ISSN 0120-0216
Resolución No. 00781
Mingobierno

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La gesta del decir

“…, aparecen en medio de un rumor presuroso las formas y los colores…”:    Imre Kertész

  1. Improperios revisten las palabras con el conjuro de la intimidación, bajo el asedio de contrafuertes soportados por la insensatez de colores brumosos. Las nieblas a su vez galopan en el ensimismamiento de la ciudad, al son de recuerdos y ficciones, por el paso en encrucijadas celebradas en los holocaustos.
  2. [“Elegía”, en memoria de H.R.R.] Lejanía de sombras acaricia la despedida y el retorno, es el recuerdo de las luchas estériles y los fracasos sin tregua. Tortuoso sendero de endemoniadas aventuras retuercen la palabra y hacen de la angustia un pormenor de sinfines. Queda el silencio en la mirada distante, entre eclipses clausurados, cuando el destino tejió cotidianidades de zigzagueante disparidad. Trascendente hondonada en el recodo de los caminos.
  3. Ronco temor de las ciudades enardece la conciencia en los mojones de las disidencias tardías. Pulcra contienda en los encinares reconforta la placidez de la tierra, siempre a la espera de regocijos y fatalidades. Lo moribundo calcina las posibilidades de ser en el remanso de los días en oleadas. Al final de cada jornada, el crepúsculo agita las contingencias del tiempo.
  4. Complacencia de los días en el entramado de vidas en ebullición, hace de las rutinas ocasión de florecer a la deriva de enigmas con destinos encontrados. Los días son tiempo por recobrar, en la aventura de la quimera que subyace a lo desconocido de encuentros armados en filigrana. En lo cotidiano está el fervor de palabras al encuentro de resonancias, o de ecos en lo voluble de las vidas.
  5. Estándares en las conductas de los peregrinos enaltecen la rúbrica de oasis en el sendero y desafían los modales en juego, a la hora del véspero. Cuadrículas imponen aleteo uniforme en los supuestos de la intriga y concentran impedimento de lo flexible en el habla, en la mirada, en los pasos… Redención de siglas suman a la apuesta por la otra cara de la creación. El momento es de curia al componer églogas y elegías.
  6. Sinuosas fronteras en lo indecible de madrugadas, con aliento de ciudad entre la niebla, bambolean historias peregrinas atadas a los mármoles y pergaminos de las huestes acantonadas en el porvenir de los sueños. Ondulante es el camino de la vida, guiado por brújula de norte desconocido, conducido por el destino llamado azar. Cargas de silencio vapulean el sino en vidas sobrepuestas en el escenario de lo fortuito.
  7. Ambivalente sentido en las contiendas yergue el despecho en las salutaciones de almíbar, para coronar el desquicio de lo funambulesco. Noches de concordia hacen más grato el retorno de la memoria al paso de cometas, con vetusta estirpe. Y los días de sol se convierten en recaudo de alternativas sin solución alguna. Queda la sombra de la esperanza, apegada a los sauces llorones en un crepitar de sentimientos a la deriva.
  8. Los pasos fluyen en la condición del desalojo, entre ilusiones desvanecidas por el viento, sumidas en el amparo de dioses sin nombre. A su vez, las manos elevan plegarias en la actitud de símbolos esquivos, con respuesta en la lluvia y en los vendavales, de procedencia en los detritus del espacio. Los pensamientos se sumergen en la atmósfera de lo incomprensible por desconocido, a la manera de imploraciones por el destino de las cosas sujetas al rayo.
  9. Colonos de a pie persisten en labrar el tiempo, de estar y sobrevivir mientras los golpes a la vida son fuerza inesperada. Terruño de cielos enrarecidos semeja la aridez en consideraciones y esperas, mientras en la distancia nubarrones de felicidad ruegan con plegarias por la esperanza. Naturaleza dispar encamina deseos en suspiros de tierras altas, sumidas en la tibia ternura de amaneceres en fuga.
  10. Sensatez de las imágenes en lo tardío de la ensoñación, refleja el abismo de los tiempos cruzados al lograr que las palabras recrudezcan la memoria en los asuntos cordiales. Lugares habrá para el respiro en afabilidad con toda suerte de estropicios subyacentes. Dinastías de proposiciones hacen de la razón un juego a la manera de claveles en abismos, entre palabras desprendidas de coordenadas irrisorias.
  11. El por qué de las ausencias colinda con la desesperanza en tiempos de la cautela arropada en niebla. Golondrinas alrededor encabritan el deseo de los montes, puesto a prueba con el sarcasmo de los primeros tiempos de la creación. Cualquier por qué enardece la sensibilidad al no encontrarse respuestas que satisfagan a los improvisadores del destino.

 

“La casa y el corazón nunca cerrados: que pasen los pájaros, los amigos, el Sol y el aire.”: Marcos Ana (1920-2016)

 

[Apartes de un libro en proceso de escritura]

 

 

[“La Patria”, domingo 11 de diciembre de 2016;  p. 22]

 

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