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¿Por qué eso de Ciencia y Tecnología no "pega" entre nosotros?

Intervención del Prof. Dr. Moisés Wasserman-Lerner en la Audiencia Pública organizada por el Senador Jorge-Enrique Robledo, el 19 de septiembre de 2016, en el Congreso de la República.

En octubre de 2006 me dirigí al Congreso en este mismo salón Elíptico para lanzar el proyecto ARCA “Articulación Congreso Academia”. Fue un proyecto iniciativa conjunta de la mesa directiva del Senado y la Universidad Nacional. Como otros que se hicieron en esa dirección, produjo algunos documentos, y se extinguió lentamente con el relevo de las directivas.

Es inevitable preguntarse ¿por qué esas iniciativas no pegan en Colombia? ¿Por qué el país parece impermeable a los argumentos de la comunidad académica en defensa de una política para ciencia y tecnología, fuerte, duradera y de largo plazo? Seguramente hay muchas causas, pero una cultura de desconfianza hacia las propias capacidades no es la menor de ellas.

La afirmación de que vivimos en una sociedad y en una economía de conocimiento, y por tanto que debemos hacer ciencia ya entró en los discursos de los políticos. Pero no trasciende, se queda allá, en los discursos. No se vuelve una política real, no se refleja en esfuerzos del gobierno ni en presupuestos.

Es posible hacer algunas hipótesis sobre las fallas en el pensamiento lógico, o las falacias que llevan a esa situación. La mayor es, que los discursos políticos entre nosotros son cada vez más intrascendentes. Son palabras que se dicen por la necesidad coyuntural de una campaña, no son argumentos para adelantar una visión de mundo bien consolidada. Entonces, se olvidan tan pronto la siguiente coyuntura los desplaza del interés del político. Lemas que jamás llegan a una política de largo término. En realidad, hay que decirlo, no se creen sus propios discursos. Tras eso hay algunas falsas certezas que vale la pena revisar:

  • Ante la evidencia de que nuestra inversión en Ciencia es bajísima con respecto a la de otros países se responde que eso pasa porque: “los ricos investigan porque son ricos, y no son ricos porque investigan”. ¡Falso! Se puede demostrar en múltiples casos una muy buena correlación entre inversión en ciencia y riqueza. Se puede mostrar que hay una sucesión temporal clara. Primero se fortalece la educación superior y la ciencia y posteriormente crece la economía y se desarrolla riqueza y bienestar.
  • Se dice que en este momento hay urgencias, más tarde se podrá asumir el asunto. ¡Falso también! El mundo no se queda quieto, la gente no se queda esperando oportunidades. Lo que no se hace ahora va a impedir que jóvenes entren a una carrera científica va a dejar proyectos importantes que nunca se van a hacer. La brecha entre nosotros y otros más desarrollados no se va a quedar quieta, se agranda con cada día de inacción.
  • Que podemos hacer más con menos ¡Falso! Es verdad que hay mucha inteligencia y mucha recursividad entre nosotros. Pero la inteligencia es un don ubicuo en la especie humana. También los americanos, los ingleses y los japoneses son inteligentes. No somos tanto más avispados como para poder hacer sin recursos lo mismo que ellos hace a grandes costos.
  • Que vamos a conseguir los recursos para la ciencia con cooperación internacional ¡Falso también! La cooperación es algo altruista y muy bueno pero es sólo un apoyo a los esfuerzos propios. Ningún país en el mundo ha construido su ciencia con dineros de otros.
  • Se piensa que no vale la pena el esfuerzo, porque al fin “ellos” encontrarán las soluciones a los problemas y nos llegarán. En algunos casos podría ser cierto. Nos llegarán, pero traerán los costos de la investigación incluidos y con intereses, y nos los cobrarán no una vez sino cada vez que los necesitemos. Además dependeremos de sus prioridades de producción, en el peor de los casos de su buena voluntad. En muchos casos es falso también, porque hay problemas que sólo nos interesan a nosotros y no a ellos. Por eso las enfermedades llamadas huérfanas, por eso tecnologías no exploradas. ¿Quién va a venir a estudiar nuestro territorio y nuestros nichos ecológicos?¿Quién nuestras culturas?
  • Se dice que podremos comprar tecnología y entrar a competir con ella en los mercados internacionales. Eso también es falso. Nadie vende a otro una tecnología que lo ponga en desventaja competitiva. Se vende la tecnología de ayer, aquella que no podrá desplazar del mercado a quien la vende. Por otro lado, una transferencia de tecnología sin un cuerpo científico local, de alto nivel, que la entienda y que pueda construir cosas nuevas a partir de ella, inevitablemente se convierte en un elefante blanco.
  • Dicen que nuestra biodiversidad, bosques, llanuras, montes y mares nos van a hacer ricos. Es falso también. Los recursos naturales por sí solos no constituyen más que una riqueza simbólica. Su realización depende del conocimiento que tengamos de ellos.

Algún momento tenemos que ponernos serios. Mientras el mundo desarrollado aumenta sus inversiones en ciencia, mientras otros países antes sub-desarrollados emergen y corren hacia delante y se vuelven estrellas con éxito económico para el bienestar de la gente, nosotros nos quedamos quietos, restándole a la ciencia y la tecnología su importancia, engañándonos a nosotros mismos con las anteriores falacias.

El cambio no es un imposible ni tiene que tomar siglos. El año 1965 se reunieron en Australia los países del sudeste asiático para diseñar un futuro mejor. En Singapur, Indonesia, Malasia, Tailandia y en otros apenas el 25% de su producto interno provenía de manufacturas, y ellas no llegaba al 6% de las exportaciones (situación parecida a la que tenemos nosotros hoy). En este momento, apenas 50 años después son potencias industriales, innovadoras y competitivas ¿Cuál fue su política? Parece sencilla: educación al más alto nivel, investigación en ciencia de frontera básica y aplicada, y finalmente aplicación del conocimiento que generan para la solución de sus problemas y para el desarrollo de sus industrias, de su economía y de su sociedad.

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