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Cuestiones de ciudad

Ref.: “La Patria”, Manizales, 22 de agosto de 2008; p. 5-a [www.lapatria.com]

Desde su origen las ciudades son congregación de personas que habitan viviendas, calles y demás espacios de convivencia, en busca de armonía, pero sin desconocer las disparidades ocasionadas por los pareceres y las ambiciones. Los que eran pequeños poblados para la supervivencia elemental, con relaciones fraternas y de colaboración, han tendido a la complejidad creciente. De los campos llegan gentes desplazadas por la violencia, o por la simple atracción de una posibilidad en mejorar condiciones de vida. En las ciudades de hoy los primeros trazos de calles y ubicación referencial de instituciones han quedado atrás, con huella de pasado en vestigios o en rasgos que la "piqueta demoledora" de pronto ha dejado en pie por simple azar.

La ciudad es una conquista de civilización. En ella se consigue compartir logros y necesidades, en busca de bienestar. Tenemos más a mano los medios de transporte, las calles de caminar, las escuelas y establecimientos superiores para la formación de los ciudadanos, y las edificaciones de residencia, las de gobierno, de culto, justicia, bibliotecas, museos y teatros. Los parques aparecen por ahí, en ocasiones, como resultado de planificación acertada, pero casi siempre como residuos de urbanizaciones.

Intereses de diversa naturaleza compiten por los terrenos y los lugares, para conquistar oportunidades de mejoramiento personal o colectivo. Manizales, la nuestra, no escapa al fenómeno del paso de pueblo a ciudad, con sus particularidades. He aquí algunas situaciones:

1. El verde urbano ha ido desapareciendo, y los parques en retazos resultan una dádiva, no un logro en la noción de ciudadanía. La dificultad de caminar con regocijo por vías propicias deriva en tormento. Se hizo en "El Carretero" (o avenida Santander que llaman) un programa de mejoramiento de andenes, exitoso, localizado en la “zona rosa” y el resto hacia occidente y oriente ha quedado con el deterioro acumulado y en peligroso abandono. La administración municipal podría elaborar proyecto que comprometa a los propietarios de las edificaciones adyacentes, por la vía de la persuasión, para construir andenes de grato caminar en el eje Milán-Centro-Chipre. Por fortuna, ya en buena condición la carrera 22 (centro) y la avenida 12 de octubre. Urgente trabajar en lo faltante de “El Carretero”.

2. Por otra parte, es necesario asumir con seriedad la ‘cultura ciudadana'. Padecemos de continuo a taxis, busetas, motos, automóviles... embistiendo a los peatones en los pasos dispuestos para cruzarlos con seguridad. También persiste la mala acción de arrojar basuras a calles y andenes. Problemas que se resuelven con programas permanentes de la administración municipal, con aplicación de personas capacitadas y de buena disposición; por ejemplo se puede motivar a maestros y estudiantes, en todos los niveles, para emprender con entusiasmo labor en la formación de ciudadanía, con el objetivo de recomponer valores comunitarios elementales. Los ‘bolardos' de andenes en sector de la Avenida son prueba dolorosa de la incapacidad que se ha tenido de acometer acciones a favor de la “cultura ciudadana”.

3. Cuando se construye un pavimento en calle, una casa, un edificio, taponamos áreas de naturaleza, con destrucción de la vegetación que había en el lugar: árboles, rastrojo, yerba..., elementos que cumplen función de producir oxígeno y de atrapar el gas carbónico. Propongo generar una actitud cívica (¿norma?) que permita compensar área construida con siembra de árboles en la ciudad, de especies nativas, en lugares predispuestos con sensatez por la administración; crear conciencia, en cabeza de funcionarios de la municipalidad y de las curadurías urbanas para propiciar y concertar esa compensación.

4. Es de recordar que disponemos del llamado “Palacio Nacional”, en el centro de la ciudad, con apariencia de flagrante deterioro. Hay que salvar esa edificación por los valores que conlleva como edificio público (áreas pródigas para la circulación de la gente), de muy buen diseño, obra del profesional Eduardo Londoño, de valoradas realizaciones, todavía restaurable con refuerzo de estructura y aligeramiento de divisiones, además de darle mejor presentación a la fachada. Preocupa el silencio o indiferencia de los responsables. Allí hay importante inversión económica de la sociedad, que clama por su propio y merecido destino.

5. Debe garantizarse la continuidad en funcionamiento de “La Nubia”, en el adecuado desempeño que ha tenido como aeropuerto de cabotaje, a pesar de otras opciones. Está consagrado en sus ventajas de cercanía y operación con naves apropiadas. Hay que tomar experiencia de lo ocurrido en Medellín.

6. Es indispensable repensar la recreación en el “Parque Bicentenario” o “Parque-el-Prado”, o “Bosque Popular”, donde estuvo el “Club Campestre” (salvado por el Dr. Ernesto Gutiérrez-Arango de la ambición desmesurada de constructores), como lugar para el despliegue físico de las personas, en armonía con el medio natural, antes que convertirlo en un amasijo de cachivaches.

7. La “Tienda Juan Valdez”, en el sector del Cable, es sitio grato de convergencia, propicio para la conversación en tertulia o en encuentros de negocios, y de universitarios en diálogo y en red. Debemos estar atentos para garantizar su continuidad.

Manizales es ciudad que debe concitar la voluntad y acción de dignatarios, dirigentes y ciudadanos, comprometidos en honor a su tradición y a la vocación de futuro ambicioso.

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