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José Prat, humanista del "transtierro"

(para Pilar González-Gómez, su nieta, en Madrid)


Mi sorpresa no se agota al acercarme a individualidades que he tejido de historias y fábulas. Ahora recuerdo a Don José Prat (1905-1994), humanista republicano, de la España peregrina, que pasó su exilio en Colombia entre 1939 y 1976, por generosa acogida del Presidente Eduardo Santos. Formado en los campos del Derecho, la Filosofía, la Literatura, la Historia, y demás pormenores de la alta cultura. En 1932 fue secretario de Miguel de Unamuno, presidente en el Ateneo de Madrid. La guerra civil, con el franquismo triunfante, lanza al exilio oleadas de inteligencias, en especial acogidas en México y Argentina. A Colombia, territorio de insularidades, llegaron muy pocas. Donde tuvieron destino crearon instituciones y fortalecieron procesos de Cultura, con las ciencias, las artes y el humanismo.

José Prat al arribar a Bogotá es destinado por el gobierno receptor como profesor de Historia y de Literatura en el Colegio Mayor que regentaba Tomás Rueda-Vargas. De ahí en adelante el maestro Prat se abre camino prolongado en el principal diario, "El Tiempo", como columnista y editorialista, también en la Radiodifusora Nacional; profesor en la Escuela Normal Superior y en el programa de Filosofía de la Universidad Nacional en Bogotá, donde tuvo discípulos tan destacados como el filósofo Rubén Sierra-Mejía.


Dibujo de Pilar González-Gómez, en carátula de Aleph-62 (julio/septiembre 1987)


En la Biblioteca Nacional me correspondió formalizar la donación de su biblioteca, dejada en buen lugar al partir de retorno a su patria, donde fue acogido nuevamente senador en las Cortes, por los socialistas, y en la Presidencia del Ateneo de Madrid. Acatado por todos, cumplió labor intensa de acercamiento entre corrientes de pensamiento por una acción política de respeto y trabajo, con especiales lazos de colaboración con Hispanoamérica. Moderado, sin fanatismo alguno, con despliegue continuo de sosiego de espíritu, e inquietud febril por el conocimiento y la concordia. De memoria inagotable y cultura vastísima.

Desde aquellos momentos sostuve asidua comunicación escrita, con cartas, tarjetas y manuscritos de artículos que conservo celosamente. Y me propuse visitarlo en Madrid para un amplio reportaje, lo cual conseguí a finales del verano de 1986. Me atendió en su apartamento del Paseo de la Castellana, con recorrido por esta vía céntrica y por los espacios de las Cortes y del Ateneo. Y en noche de zarzuela.

Al recorrer la Castellana hacía notar las singularidades de arquitectura representadas: Bankiner, edificio de los arquitectos Moneo y Bescós, de imponencia estética. El Complejo Azca, con las torres Europa y Windsor, y el Banco de Bilbao (edificación escultórica de Sáenz de Oiza). El edificio Bankunion, de los arquitectos Corrales y Vásquez-Molezún, que recupera la tradición del ladrillo madrileño, con la conciliación del metal y el concreto. La plaza Emilio Castelar testimonia los orígenes de La Castellana en el siglo XIX, con un conjunto escultórico de Mariano Benlliure. Y no puede faltar la mención de la Plaza Colón, con dos torres, obra del arquitecto Antonio Lamela.

En El Ateneo, fortín del humanismo apuntalado en el XIX, derrocha también elocuencia con detallada relación de su historia; repasa la galería de óleos de sus presidentes, de quienes reivindicó pormenores de sus biografías. En el edificio del Senado, en la Plaza de la Marina, recorremos los recintos y las obras de arte, con la información de autor, tema y época, al igual por la biblioteca, con especial deleite al compartir volúmenes y autores, en un torrente de información que parecía no tener fronteras.

Lecciones aquellas de una vida desplegada al servicio de la Cultura, con sentido del bien común. A su muerte, sus archivos  personales fueron donados a la "Fundación Francisco Largo Caballero", en Madrid, donde reposan debidamente catalogados, para consulta de investigadores en campos de la historia, la literatura y la política, en amplio período del siglo XX. La Diputación de Albacete creó la "Biblioteca José Prat" para reunir en volúmenes toda su obra, de la cual se han publicado: "Medio milenio del Nuevo Mundo", dos volúmenes de sus "Memorias", "De América y España", "Memoria de una lealtad - Conversaciones con Andrés Gómez-Flores", un volumen de "Homenaje a José Prat" que acoge testimonios encabezados por comité de honor que estuvo integrado, entre otros, por Felipe González (presidente del Gobierno), Gregorio Peces-Barba (presidente del Congreso de Diputados) y Enrique Tierno Galván (Alcalde de Madrid).

Al término de largas conversaciones, me dijo: "¿Sabe usted lo que significa la vocación jurídica de Colombia? Que el argumento del papel sellado pueda ser útil. Para mí tiene un valor tremendo: es sencillamente el respeto formal al derecho."  Y poco antes de morir me escribió tarjeta, con reproducción de "La rendición de Granada", pintura histórica de Francisco Pradilla: "... Para usted y los suyos, y para sus inteligentes tareas, un año 1994 pleno de salud y bienandanzas..." 


 



[“La Patria”, domingo14.III.2010]

 

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