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El 15-M, los indignados y la NO violencia


Desde el pasado 15 de mayo en España se han sucedido movilizaciones y acampadas de jóvenes que protestan por el estado de cosas en el propio país y en el planeta, al invocar un cambio de rumbo. Lo importante de esas manifestaciones ha sido el tono pacifista, con consignas fuera de las tradicionales de protesta ideologizada. Y han ido surgiendo nuevos liderazgos con predominio de la sensatez. La esperanza despertada es grande, e inesperadas las consecuencias de ese movimiento.


El sustento en los pensadores de apoyo

Analistas reconocen efectos en él del pronunciamiento de Stéphane Hessel: “¡Indignaos! (¡Indignez-vous!, diciembre 2010) – Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”, con sucesivas reimpresiones en Ediciones Destino de Barcelona. Personalidad de 94 años, sobreviviente de campos de concentración nazi y co-redactor de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, opúsculo con circulación profusa en internet y en cuadernillo de bajo costo por librerías, calificado el autor, por el prologuista José-Luis Sampedro, como “brillante héroe de la Resistencia francesa”.

Pero, además, han aparecido otros textos de similar trascendencia en convocatoria a la “insurrección pacífica”, como “Delito de silencio – Ha llegado el momento. Es tiempo de acción”, del ex Director de la Unesco, Federico Mayor-Zaragoza, otro opúsculo que se ocupa de recoger aspectos de la crisis actual, con propuesta de superarla por la movilización de la ciudadanía, en perfecta sintonía con el texto de Hessel. Y de más amplitud en análisis y tamaño, está el libro “La Vía – Para el futuro de la humanidad”, de Edgar Morin, el teórico de la complejidad, prolífico y profundo analista de los problemas de nuestro tiempo, con perspectiva histórica y consideración en la posibilidades de recomponer el camino de civilización, aun con la existencia de contradicciones aparentemente irresolubles, en especie de círculo vicioso: para reformar las mentes hay que reformar las instituciones educativas, pero para reformar estas hay que reformar las mentes. Casos para los cuales formula Morin el criterio de: “la vida es capaz de aportar soluciones a problemas lógicamente irresolubles”.

Hessel recuerda los logros en Francia alcanzados por el “Consejo Nacional de Resistencia”, que enfrentó la ocupación nazi rodeando al general De Gaulle, con conquistas después de 1945 como la Seguridad Social de cobertura en subsistencia a todos los ciudadanos y la jubilación como sostenimiento al anciano trabajador. Y establecimiento de la democracia económica y social. La Resistencia entronizó la preponderancia del interés general al interés particular, bajo el criterio de distribución equitativa de las riquezas producto del trabajo.

Pone Hessel en evidencia el desmedido poder alcanzado por el dinero y el sector financiero a nivel internacional, por encima de los Estados, que califica de “insolente” y “egoísta”. Ante lo cual hay que resistir, hay que indignarse. A la palabra “indignación” le da significado de urgencia, puesto que la dictadura financiera ha conducido a una mayor concentración de la riqueza, con apertura creciente de la brecha entre ricos y pobres. Y apela a extender el conocimiento, poniéndolo en práctica, de la “Declaración universal de los Derechos Humanos”, promulgada por Naciones Unidas en 1948, de cuyo equipo de redacción hizo parte.

En su planteamiento se conjugan dos vocablos: resistir e indignarse. Resistir con indignación ante la avalancha de acontecimientos degradadores de la condición humana y del medio natural, que cierran perspectivas de saludable evolución. Pero esas dos expresiones deben de ser consignas materializables en convocatoria ciudadana para enfrentar pacíficamente los problemas cruciales del mundo actual. Oponer con resistencia e indignación el poder financiero dominante, con la secuela de miseria que ha generado y de absolutismo en especie de dictadura mundial. Con optimismo acude a Hegel para recordar que la historia tiene un sentido, con el establecimiento gradual, “etapa por etapa”, de la libertad en el género humano, que cuando se alcance en forma completa permitirá consolidar el “Estado democrático” concebido en ideal. Pero la otra concepción de la historia, que también señala, ha producido un “huracán destructor”, por el furor de la “competitividad” y la “carrera del siempre más”.


A la “indiferencia” la señala como la peor de las actitudes, puesto que implica despreocupación frente a los males reinantes, y derrota al asumir la incapacidad en transformar el estado de cosas imperante. Repudia actitud de esa naturaleza, e insiste en la movilización ciudadana, “fuerte”, con rechazo e indignación, para restablecer posibilidades de libertad y justicia. Formula dos retos: no permitir que continúe creciendo la brecha entre ricos y pobres, y asumir en su integridad la universalidad de los Derechos Humanos, donde se invoca para todos “la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables para su dignidad y para el libre desarrollo de su personalidad”.

Pasa Hessel a cuestionar la actuación del gobierno actual de Israel con respecto a los palestinos de Gaza y Cisjordania, con olvido de los “valores humanos fundamentales del judaísmo”, calificando como “insoportable” los “crímenes de guerra” cometidos, por ejemplo, en la “Operación plomo fundido” (2008-2009). Rechaza el terrorismo pero explica la violencia “como una lamentable conclusión de situaciones inaceptables”. Y a la exasperación opone la esperanza, al estimarlos como términos antitéticos.

Acude a la NO violencia como medio para alcanzar profundas transformaciones, pero a partir de la resistencia y la indignación. Considera, con razón, que la violencia está de espaldas a la esperanza, que liga a la confianza, a su vez confianza en la no violencia. La “opresión” la considera superable a través de negociaciones, para desterrar la “violencia terrorista”. En la consideración de estos aspectos acude al último Sartre, como también, y esencialmente, a Mandela y a Martin Luther King. Y es curioso, a la vez que preocupante, que no se refiera a Gandhi. Agrega para el proceso que invoca de transformaciones, los requisitos ineludibles de comprensión y paciencia.

Termina su exposición, convocando a la “insurrección pacífica”, que frene los desastres ocasionados, en el ambiente y en la sociedad, por el “pensamiento productivista”, para dar posibilidad en la vida de las comunidades a la adopción duradera de la ética, la justicia y el equilibrio. Reconoce avances desde 1948 en la descolonización, la caída del apartheid, del imperio soviético y del muro de Berlín, pero observa que hay retrocesos en la primera década del siglo XXI, sobre los progresos significativos de los años 90. La rebeldía contra el consumismo, el modelo productivista-eficientista de desarrollo, el poder financiero, la competencia de todos contra todos, debe concretarse en una creciente “insurrección pacífica”, bajo la consigna final: “Crear es resistir. Resistir es crear”.

En el texto referido de Federico Mayor, la pretensión de rebeldía es la misma, con llamado a “plantarse”, a “alzarse”, puesto que este es momento para la acción. Hace énfasis en el liderazgo para un “nuevo comienzo” de los intelectuales, artistas y las comunidades académicas y científicas, auncuando observa que en general su papel está al margen, en especie de “observadores distraídos”. Afianza su posición, de igual manera que lo hace Hessel, en la defensa y promoción de los Derechos Humanos. Señala a la plutocracia y a los “paraísos fiscales” como grandes males de nuestro tiempo. Resalta en el preámbulo de la “Declaración universal de los Derechos Humanos”, la invocación por “un mundo en el que los seres humanos, liberados del miedo y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencia.” Considera que los nuevos medios de comunicación electrónica o digital, permiten la expresión libre para más amplias convocatorias, hacia la mayor participación, con la perspectiva de la “emancipación ciudadana” respecto a los poderes vigentes, en la ambición de alcanzar “un sistema multilateral eficiente a escala mundial y una democracia bien reguladas que expresen la voluntad del pueblo a escala local y regional.”

Observa en la actualidad “vacío espiritual, intelectual, anímico” que no permite mayor actividad creativa y de participación de la gente, puesto que la tendencia generalizada es llenar los espacios de entretenimientos, de objetos, de pasatiempos, para formar personas conformistas, fácilmente manipulables. Pero el llamado es para rebelarse y entre todos construir una “economía global sostenible” que remplace a la “economía de mercado”, “especulativa, virtual y de guerra”. La juventud, considera Mayor, es la llamada a resistir y a asumir la acción transformadora.


Señala al poder mediático como medio de dominación en el modelo imperante. Su convocatoria radica en sumarnos a la movilización ciudadana, asumiendo la condición de partícipes en la solución de los problemas. Es necesario decir NO a los cultores del mercantilismo, a los plutócratas. La tecnología actual facilita la expresión para sumar voces y llegar a las acciones pacíficas reivindicatorias o de cambio.
La educación generalizada y de calidad, para Mayor, es la solución, puesto que con ella se rompe la apatía y se promueve la acción. Cree que ya es el momento de la sociedad civil, con fortalecimiento de la palabra e irrupción de los encuentros y de la conciliación, con propósito de alcanzar la condición de ciudadanos afirmados en valores de justicia social, equidad, solidaridad…, al dejar atrás la condición de súbditos. Una “incontenible marea” es su deseo.

Otro soporte ideológico en las movilizaciones del 15-M han sido textos de José-Luis Sampedro, economista y escritor literario, en la juvenil edad de 94 años, al igual que Hessel. Libro suyo, “El mercado y la globalización” (2002, 2010), es breve radiografía de la situación del mundo en la confrontación globalización-pobreza, con referencia directa a las políticas contrapuestas del “Foro económico de Nueva York” y “Foro social de Porto Alegre”. En el primero se sacralizó la “globalización” como panacea, y en el segundo se señaló que la “globalización” ha incrementado la concentración de la riqueza, con pobreza agravada, y llamado a hacer del progreso técnico un medio del mejoramiento social, para alcanzar un mundo mejor.

Sampedro en la “Economía humanista – Algo más que cifras” (selección de artículos/ensayos escritos a partir de 1947 y en un lapso de sesenta años, publicada en 2009, 2010), muestra las características de la crisis que ha recorrido el siglo XX, con el asomo de haber sido un siglo de “transición”, en especial la acentuada en los años 70, recordando el surgimiento de acontecimientos que marcarían el nacer de nueva época o, al menos, la necesidad de alcanzar nuevo rumbo. Señala como problema fundamental la estructura mundial, de inequidad, con unas empresas “transnacionales” (que no “multinacionales”) que trascienden a los estados y las naciones, con capacidad de “precipitar en cualquier momento una crisis monetaria con sólo movimientos proporcionalmente pequeños de unas divisas a otras”.

El cúmulo de problemas lo llevan a insistir en la necesidad de una nueva estructura con planteamientos y gerencia mundiales, que pueda en el largo plazo afrontarlos al servicio de la humanidad. Invoca una mundialización que supere el individualismo, con capacidad de resolver situaciones en el nivel regional por decisión de las propias comunidades, dejando de lado los excesos del centralismo. Especie de gobierno mundial o, en sus palabras, “una autoridad supranacional”, que también soñaron personalidades como Albert Einstein y Bertrand Russell, entre otros. Pero considera que habrá de llegarse a alguna forma de “autoridad mundial” por acuerdos (con gradualidad hacia consensos globales) o como resultado de nuevas guerras.

Los anteriores autores coinciden en el diagnóstico de la situación mundial, con predominio de la economía de mercado y el deterioro de poblaciones menos favorecidas, al igual que el medio natural, y en la formulación de anhelos hacia la conquista de justicia y libertad, para todos. Un mundo por rehacer, si acaso no se ha sobrepasado la línea del no retorno.

El movimiento 15-M recoge todos aquellos enunciados y se plantea en una reacción crítica frente al orden establecido, con la intención de poder alcanzar una transformación radical, por la movilización de los ciudadanos, con ejercicio de la NO violencia. Sorprende, por grato, encontrar en las pancartas de las diversas movilizaciones consignas o enunciados ajenos a ideologización alguna e, incluso, con citas de Gandhi y Mandela. No faltan, como ocurrió en Barcelona, algunos brotes violentos, de actores intemperantes, pero con la capacidad propia del movimiento de recobrar pronto la atmósfera pacífica que lo caracteriza.


Los incidentes violentos ocurridos en Barcelona fueron pronto rechazados por Stéphan Hessel en comunicado difundido el 17 de junio/2011, donde expresó: considero “intolerable cualquier intento de paralización de las instituciones de representación democrática…” y agregó que siempre se ha manifestado a favor de la profundización de la democracia, de la libertad de expresión y del respeto por los otros, como únicas vías para el progreso de nuestras sociedades.”

Consignas y carteles

En diferentes días de observación directa, recopilé las siguientes consignas y leyendas en carteles, tanto en sitios fijos de la “Puerta del Sol” (lugar principal de acampada en Madrid), como en zonas verdes de bulevares (caso: “Paseo del Prado”). Importante hacer notar el carácter de ellos, en general ajenos a ideologías reconocidas como radicales, de un lado o del otro. Hay expresión espontánea de ciudadanía, sin conducción política tradicional, o con manifestación política renovada. He aquí lo acopiado:

-    “Democracia real YA”: movimiento que convocó la movilización del 15-M
-    Asociación de ciudadanos “Plataforma de afectados por la hipoteca (PAH)”, creada en Cataluña en 2009. Ha frenado desahucios con base en el Art. 25 de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, el Art. 11 del “Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales”, y del Art. 47 de la Constitución española.
-    “No, NO, No/ Nos movemos”
-    “Tu Botín/ Mi crisis”
-    “No lo sueñes./ Mejor, hazlo”
-    “STOP represión/ Libertad de expresión”
-    “No nos vamos, nos mudamos a tu conciencia”
-    “Sabemos el camino de vuelta”
-    “No a la violencia” (también en gritos y en cánticos)
-    “Televisión, manipulación” (consigna oral)
-    “Haz tu propuesta”
-    “Siéntate en el suelo y levanta las manos”
-    “El 19-J”, movilización con la consigna central: “Democracia real”, en especial contra el “Pacto del Euro”
-    “Habla pueblo”
-    “NO a la violencia”
-    “Sin trabajo/ Sin futuro/ Con hipoteca/ ¿Cómo sobrevivo?”
-    “Menos porrazos y más abrazos”
-    “Indigna-DOG”  (cartel portado por un perro)
-    “¡Que no, que no, que no nos representan!”  (grito)
-    “Sin pan no habrá PAZ”
-    “Indignaos y Organizaos”
-    “Vamos despacio porque vamos lejos”
-    “Se alquila esclavo económico”
-    “Dormíamos. Despertamos”
-    “A mí, menos; y más a banca y clero!”
-    “Se vende estado de bienestar”


En la concentración final de la movilización del 19 de junio (19-J), en la “Plaza de Neptuno”, se ejecutó la Novena sinfonía de Beethoven, por la “Orquesta Solfónica”, grupo formado a raíz del 15-M, por el énfasis en la “Oda a la Alegría”, el cuarto movimiento, todo un canto a la solidaridad, a la libertad, a la paz.

En carteles sobre andamio en la fachada de edificio de esquina en la Calle del Carmen con Puerta del Sol, se decía:

-    “Por una vida digna con las mismas oportunidades”
-    “No-Violencia activa/ La fuerza de la Revolución total”
-    “Por una vida digna con las mismas oportunidades”
-    “Un país que moviliza a miles de personas por el fútbol y a cientos de jóvenes por el botellón y no hace nada cuando las injusticias sociales destrozan al pueblo, es un país que necesita cambiar algo./ ¡Reacciona!/ Tu conformismo es su poder.”
-    “Miles de personas – Un único sueño: Democracia ¡YA! Real”
-    “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros - ¡Toma la calle!”
-    “Mueve el culo y cambia el mundo. O calla para siempre”
Otras leyendas en carteles y pancartas, en lugares de acampada o de asambleas y a lo largo de las movilizaciones:
-    “Liberación animal”
-    “Todos los animales: Queremos ser libres”
-    “Participa en tu barrio”
-    “Banqueros ladrones/ Culpables de la crisis”
-    “Hoy levantamos la acampada/ Ni nos vamos ni nos callamos/ seguimos haciendo ruido”
-    “No estamos todxs/ Faltan lxs Presxs/ No más montajes policiales/ Absolución”  (sic)
-    “Propuestas:/ Política/ Económica/ Laboral/ Social/ Sanidad/ Educación y Cultura/ Medio ambiente/ Pensamiento/ Organización interna”   (Llamado en cartel para desarrollos en debates de asambleas)
-    “Sabemos/ Km/ El camino de vuelta”
-    “19-J:  Toma la calle”

La comisión de Artes desarrolló murales en la “Puerta del Sol”, en paneles removibles, con figuras de colores y leyendas intercaladas:

-    “Sahara está aquí”
-    “Aquí empieza un nuevo día”
-    “Mojándonos a pleno sol – Ojalá estuvieras aquí”
-    “Viva la Revolución NO violencia activa”
-    “La libertad no es un sueño”
-    “No voy despacio/ Voy muy lejos”
-    “Primeros nos ignoraron, luego se rieron de nosotros, después nos pegaron y finalmente VENCIMOS”
-    “Cualquier día puedes volver a nacer”
-    “Sueño con un mundo digno en el que podamos vivir”
-    “Deja de ser un rebaño y organízate”…

Otros letreros siguieron irrumpiendo:

-    “Por favor: no robe, los gobiernos odian la competencia”
-    “A pesar de los golpes: la huerta sigue en sol y con playa… Seguimos tocando música”
-    “Poco pan y pésimo circo”
-    “Marchas desde los barrios y pueblos hasta Las Cortes -19J- Caminemos juntxs (sic) contra la crisis y el capital”
-    “No + pactos sin Nosotros”
-    “Pueblo manso, buen… esclavo”

En la movilización del 19-J observé los siguientes:

-    “No más pactos sin Nosotras”
-    “Pueblo manso, buen… esclavo”
-    “¡Basta YA!”
-    “Paguen la crisis sus culpables”
-    “Que cada voto valga igual”
-    “Me temes porque tengo razón”
-    “Los violentos sirven… A ELLOS!”
-    “La palabra del pueblo en la plaza”
-    “El 90% del presupuesto es nuestro, sin servicios públicos, pues los estáis privatizando. EXIGIMOS
SABER →DÓNDE
            →CÓMO                                   →SE GASTAN”
            →CUANDO
-    “[dos dibujos arriba]/ € - PIRATES!/ NO!”
-    “¡BASTA!”
-    “Indignado a bordo”
-    “Ellos tienen los medios, nosotros tenemos las calles”
-    “Yo no soy violento, ¿Y tú?”

Sobre una vitrina de un negocio se fijó cartel, quedando en la parte superior visible la leyenda: “Ensaladas – Edición limitada – Verano 2011”. Y debajo, el cartel contenía la siguiente leyenda:

-    “Esta casta política se ha desentendido de los problemas de sus supuestos representados:
Nosotros nos hemos unido para tratar de hallar soluciones y para cambiar la ley electoral, y así exista la opción de prescindir de estos embusteros que regalan nuestro sudor a los usureros, y son una nulidad para los intereses públicos.
Invitamos a todos los ciudadanos a participar en la lucha por nuestro futuro. Toma la palabra en la asamblea de tu barrio, o pueblo.
Haz uso de tus derechos. Sal a la calle a expresar tu descontento
¡NO NOS REPRESENTAN!”

-    “Sus beneficios, nuestras crisis/ Otro mundo es posible”
-    “No al pacto del Euro”
-    “Referendo para salir del capital salvaje”
-    “Por una democracia real, NO a la dictadura del capital – Otro mundo es posible”
-    “No a los desahucios”
-    “Presupuestos participativos en los Ayuntamientos y control de gastos”
-    “Violencia es cobrar 600 €”
-    “Tu botín, mi crisis”
-    “Indignados y organizados”
-    “No nos callarán”
-    “No hay pan pa tanto chorizo”
-    “No violencia ACTIVA”  (se reitera)
-    “15-M es movimiento/ 15-M es solución”
-    “Euro-pacto/ Euro-desfalco”
-    “¡Las Cajas, nuevo BOTÍN”
-    “Hartos, sin pan”
-    “Esto es imparable/ ¡Aquí y ahora llega el pueblo!”
-    “Democracia real, YA, sin estafas”
-    “Dormíamos. Despertamos”
-    “Luché contra el PP, y me estafó ZP!”
-    “La voz del pueblo nunca será ilegal”


Dos pancartas en especial hicieron referencia a pacifistas emblemáticos:

-    “No al pacto del Euro./ …Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena: Gandhi”

-    “No al pacto del Euro./ …Dedicamos este día a todos los héroes y heroínas de este país y el resto del mundo que se sacrificaron entregando sus vidas a fin de que pudiéramos ser libres…!: Nelson Mandela”

En pequeña e improvisada huerta en la periferia de fuente, en la Puerta del Sol, con plantitas algunas frutecidas, pequeños carteles clavados en tierra, decían:

-    “No a las patentes de semillas./ Abajo el monopolio y la especulación de las multinacionales agrícolas”
-    “Tomate de temporada – 100% libre de abusos laborales – Sin intermediarios. Ahora con más SABORRR!”


Apreciación general

En las anteriores escrituras de los “indignados” se aprecia lo distante que están de corrientes ideológicas extremas. Hay sencillez, espontaneidad y protesta pacífica en aquellas. Pudiera pensarse en un sentimiento espontáneo, generalizado, de repudio por las condiciones dominantes en la crisis: desengaño por los políticos, por el dominio supra-estado de las transnacionales financieras, por el creciente paro o desempleo, por el papel de agentes de dominación de los medios, con ambición por un mayor desarrollo de la democracia, preocupación por la inmovilidad de la ciudadanía que ahora es convocada a las calles, con despliegue de reuniones, a la manera de asambleas, para analizar los problemas del país y poner en marcha formas de protesta, pero siempre con el carácter pacífico, afín con la experiencia reconocida como “NO violencia”, llevada adelante por un Gandhi, al igual que por Mandela y Martin Luther King.

Hay nuevo intento de movilizarse los jóvenes, de manera preponderante, en busca de soluciones de Estado que cuenten con la ciudadanía, al hacer evidentes los problemas de una crisis que en España tiene un desempleo del 20%, con cinco millones de personas sin trabajo. Consideran los “indignados” que es el momento de repensar el modelo de desarrollo imperante, para volver a formas de producción más acordes con el respeto a la naturaleza, que no genere concentración de riqueza en unos pocos, con despliegue de equidad, en términos de libertad y justicia para todos. En este despertar se encuentra congregado el reclamo del mundo pensante, que observa cómo el mundo se deteriora a pasos vertiginosos, con ricos cada vez más ricos y creciente población pobre, sin remedio.

Lo que se está viviendo en España con el 15-M despierta interpretaciones contrapuestas. Pero no deja de aparecer un nuevo liderazgo en jóvenes que asomados a los medios analizan con serenidad y reflexión los problemas, sin dar pie a ser encasillados en bando alguno. Por supuesto que se dan excesos, propios de la masificación con casi incontrolable actuación de minorías radicales o anarquistas, que ha llevado a despreciar, por ejemplo, la tradición de fuerzas políticas constructivas, como en el caso del PSOE, frente a la extrema derecha, tan dogmática y excluyente. La polarización de los dos grandes partidos tiene a su vez aburridos a los “indignados”, y buscan con afán perfilar un nuevo camino. Con el tiempo, y la persistencia de nuevos liderazgos, a lo mejor se consiga una congregación de fuerzas sociales con capacidad de confrontar al régimen financiero mundial, con sus ramificaciones nacionales, en busca de un nuevo orden. Pensadores escépticos y los de mayor raigambre, sin duda alguna tendrán la oportunidad de contribuir con los análisis y las orientaciones, en apoyo inteligente y oportuno a las movilizaciones ciudadanas.


El toque de campana debería llevar a más pensadores a pronunciarse, incluso las comunidades académicas en la universidades, con el sentido emulador que han planteado Hessel, Sampedro, Mayor y Morin, al igual que a sectores amplios de la población en el mundo. Quizá la opción pacífica pueda ser recurrida, y generalizable, para enfrentar poderes armados de intransigencia, incomprensión y de herramientas mortíferas.



[P.S.: Las fotografías incorporadas fueron tomadas por el autor; Madrid, junio 2011]


[En Aleph, 03.VII.2011]
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