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Informe de la Versión 30 de la "Cátedra Aleph"; Universidad Nacional de Colombia - Sede Manizales

Contenido:

1. Por qué Confucio

2. Una mirada a las “Analectas” de Confucio

3. Recapitulación de cuestiones fundamentales

4. Complementos

5. Los estudiantes leen, meditan, escriben y exponen



Uns sesión de trabajo en la Versión 30 de la "Cátedra Aleph", en el "Aula UN del estudiante de la 
mesa redonda"
 

Por qué Confucio

Todo tiempo tiene sus frustraciones y angustias, pero también logros y alegrías. El momento actual reúne los dos campos. Si apreciamos en mayor grado el segundo que el primero, será más factible ascender en términos de humanidad o, lo que es lo mismo, en ‘desarrollo humano’. Este propósito se lograría apelando a la historia, por medio del estudio de la vida y la obra de personalidades y escuelas significativas. Es decir, a los clásicos de todas las culturas, entendidos como aquellas fuentes propiciadoras de interpretaciones variadas pero con una línea conductora, en formulación de cualidades trascendentes. Deseable con un sentido laico, ajeno a religiones e ideologías, pero sí con respeto a ellas, las que hayan sido o sean respetables. Ese sentido laico se aprecia en la historia de la Cultura en formas del “panteísmo”, que puede encontrarse en Sócrates, en Confucio, en los “Salmos”, en Francisco de Asís, en Baruch Spinoza,… en Albert Einstein, por ejemplo.

En el segundo semestre académico de 2016 me ocupé en la “Cátedra Aleph” (Versión 29; UN-Manizales) de estudiar a Sócrates (469-399 a.C.), en especial su “Defensa”, la que hizo al ser acusado de creer en otros dioses y de pervertir a la juventud, lo que le llevó a la muerte injusta con la cicuta, después de haber dedicado su vida a que los ciudadanos aprendiesen a conocerse y a ser mejores. Su condición de serenidad y de reflexión, con prueba hasta el último instante de su vida, consagró el método de la mayéutica, o de la dialéctica, de reivindicar. En el primer semestre de 2017 (Versión 30) tratamos a Confucio (551-479 a.C.), otro referente de similares 25 siglos atrás, con examen en lo vigente de su pensamiento contenido en la obra que se recogió de él bajo el nombre de “Analectas”,  especie de normas conductoras para un buen gobierno y para una vida de conducta sana.

Elías Canetti lo dijo: “Las ‘Analectas’ de Confucio constituyen el retrato intelectual y espiritual más antiguo y completo de un hombre. Nos sorprende como si fuera un libro moderno”. Fue contemporáneo de los profetas Ezequiel y Daniel, de Buda, de Solón y Pitágoras. Todavía joven conoció e indagó al anciano sabio Lao-Tse. Estudió las obras fundamentales del pasado en historia, poesía, tradiciones, ritos y pensamiento, en especial el “I Ching” o ‘libro de las mutaciones’. Con un poquito más de cincuenta años ocupó cargo público, especie de gobernante en la ciudad de Chung-Tu, reconocido como administrador de ejemplo, pacificador y con ejercicio recto de la justicia; antes fue maestro de escuela.  Confucio amó la educación, bajo el alcance de estimular la formación del ‘ser’ y no la ambición de ‘poseer’, pero su dedicación mayor fue la política, en el sentido de aspirar a conseguir una sociedad justa, para lo cual contó con asesores de alta calificación en diversos campos, pero sus propuestas no calaron en la sociedad de su tiempo. Pretendió que el pueblo tuviese acceso a la educación y por intermedio de ella a la sabiduría. Miró con desdén lo militar y en contraste fortaleció la conducta civilista.

Su fracaso político, puesto que fue destituido por los poderosos del cargo de primer magistrado de Chung-Tu, a pesar de su reconocida eficiencia, tuvo compensación con la claridad y el acierto descubiertos por siglos en su obra. Para Confucio la política era una prolongación de la ética, sin interés mayor que el bien común, con la idea de establecer gobiernos caracterizados por la rectitud. Y si se consigue que las personas integrantes de la sociedad adquieran buenas costumbres, las disposiciones legales que la rijan tendrían gran sencillez. Confucio tuvo como elementos sustantivos la virtud, la benevolencia, la sinceridad y el arte, con la ambición de encontrar el justo medio. Camino de establecer condiciones favorables para la comprensión entre las personas, las colectividades, las ideas y entre las naciones, a la manera de un ideal humanitario y humanístico. Comprensión y respeto en las diferencias.

Confucio, semejante a Sócrates, se preocupó por dialogar con la gente y de esta manera hacer surgir a los más inteligentes y comprometidos en las cualidades esenciales para conducir de mejor manera los asuntos públicos, con sentido pionero de un ‘estado social’. Razón y armonía fueron objetivos de sus empeños por formar personas para superación de la sociedad, con ejercicio de conductas de rectitud, sin trampas ni sobornos, con manejo pulcro de los recursos del estado, ante todo convalidando lo predicado con la estricta conducta personal, a la manera de virtud práctica. Ducho en la relación con los reyes y príncipes de la época, pero también con el pueblo, a favor de la relación armónica, con la convicción de ser el estado un asunto del pueblo y no de los gobernantes.

Discípulo destacado de Confucio fue Mencio (372-289 a.C.). La República de China hoy promueve el conocimiento del pensamiento de Confucio, después de su ocultamiento en la época de la “revolución cultural”, y se han venido estableciendo “Institutos Confucio”, del orden de una decena en Latinoamérica, con tres en Colombia: en la Universidad Tadeo-Lozano, la Universidad de los Andes y la Universidad Eafit; en proximidad se establecerá en la Universidad de Caldas. Deseable que sean escuelas de pensamiento para formar nuevas generaciones en la armonía y la rectitud, con sentimientos buenos hacia los semejantes. [Ref.: columna CER, “La Patria”, 12.II.2017]

Una mirada a las “Analectas”

Como objetivo fundamental, al abordar el tema de las “Analectas”, nos propusimos dilucidar sentidos en sus ideas vigentes y en las superadas, con el ánimo de integrar la concepción del “justo medio”, tan deseable en sociedades como la nuestra, para distanciarnos de las posiciones extremas que tantos conflictos ocasionan.

Confucio tuvo preocupación principal por la educación y la cultura, no tanto en la técnica. Fue personalidad de acción y de pensamiento, con actitudes destacadas. Auncuando se ocupó del gobierno, tema de la política, pero se reconoce que fracasó en la política de su tiempo, y pasado el tiempo su pensamiento cobra interés de estudio y vigencia, a tal grado que como lo recordamos arriba, Canetti encuentra a las “Analectas” de manera sorpresiva como un “libro moderno”.

La obra hace énfasis en cualidades de preservar en la formación de ciudadanía: el respeto, la frugalidad, el deseo permanente de aprender, búsqueda continua de la armonía, destacar la actitud personal haciendo concordante lo que se dice o pregona con lo que se hace. Hay una aseveración, a la manera de sentencia, que reiteramos de manera continua: “Estudiar sin pensar es inútil. Pensar sin estudiar es peligroso” (2.15). Propicia el respeto del pueblo, lo cual debe conseguirse acercándose a él con dignidad, reconociéndolo y no imponiéndole decisiones. Invoca la prudencia, la sencillez y la humildad en las ceremonias. De manera asombrosa se manifiesta contrario a competir, salvo tratándose de los deportes, tan acentuado ese fenómeno hoy, con la cuña de la “competitividad” preponderante en las relaciones escolares, institucionales, empresariales.

Despliega el llamado a preservar la virtud, aquella condición de fidelidad al bien, e identifica al virtuoso en quien busca y alcanza la bondad, cualidad esta considerada como el valor supremo en la obra de Confucio, a la vez que identifica bondad con humanidad, y la bondad con la virtud. La bondad podrá alcanzarse perseverando en firmeza, resolución, simplicidad y silencio. Confucio establece cinco prácticas para que la bondad sea generalizada en el mundo: cortesía, tolerancia, buena fe, diligencia y generosidad.

Para la ocupación de cargos públicos u oficiales estima la necesidad de merecerlos, por el conocimiento y la trayectoria, y no por influencias ajenas al mérito. Confucio estima que una persona es apta para gobernar si cultiva los “tesoros” que identifica como: generosidad, trabajar, ambición, autoridad, serveridad; y si evita los males siguientes: terror, tiranía, extorsión y mala gana.

Otra norma que preconiza es la de fiarse por el autocontrol que rara vez conduce a la equivocación, como tampoco dejarse llevar por la pasiones o los deseos incontrolados. Enseña, con enorme actualidad, que no debemos hacer a los otros lo que no quisiéramos que se hiciera con nosotros. En correspondencia también expone que la bondad de una persona se caracteriza por facilitar a los demás lo que quisiera obtener para sí mismo.

En la analecta 6.18 enseña: “Cuando la naturaleza prevalece sobre la cultura, se tiene a un salvaje; cuando la cultura prevalece sobre la naturaleza, se tiene a un pedante. Cuando naturaleza y cultura están en equilibrio, se tiene a una persona.”  Invoca la necesidad de asegurar los derechos de la gente. Insiste en la necesidad de apoyarnos siempre en la bondad, con fuerza moral y disfrutar las artes.

Llama la atención por evitar a toda costa el capricho, el dogmatismo, la obstinación y la vanidad (9.4). Hace énfasis en la necesidad ineludible en el cumplimiento de las responsabilidades, es decir, de los deberes. Confucio se atreve a decir que la crueldad y el crimen podrán superarse de conseguir que haya continuidad de cien años con gobiernos ejercidos por personas buenas.

Hay tres principios que Confucio clama para ser ejercidos por la persona: desconocer la ansiedad, carecer de dudas y desconocer el miedo (14.28). Tema complejo, puesto que cierto grado de ansiedad o tensión nos pone en actividad para afrontar situaciones, la duda es favorable para alcanzar la verdad, desechando apariencias o escamoteos, y el miedo es también propio de la condición humana, pero controlado para alcanzar superar peligros.

En las “Analectas” se sugiere que los amigos que nos convienen deben ser rectos, merecedoras de confianza y cultas. Como consecuencia se identifica como de dañina amistad las personas tortuosas, halagadoras y falsas. Y podrán darse placeres provechosos cuando se ejecutan ritos y música de manera apropiada, se resaltan las cualidades de otros y se tienen amigos de talento. Y los placeres dañinos corresponde al exhibir el lujo, ser holgazán y aplicarse a “juegas libidinosas” (16.4, 16.5).

Confucio define nueve circunstancias a las cuales debe prestárseles especial atención: mirar para ver con claridad, escuchar para oír sin confusión, expresarse para ser amistoso, disponer de actitud para el respeto, ser leal en las palabras, ser responsable en sus obligaciones, preguntar cuando se tiene duda, reflexionar sobre las consecuencias de cuando se está enfadado, y considerar si es justo obtener determinado beneficio. (16.11)

Se debe también aprovechar las oportunidades cuando se presenten, y no dejar pasar en vano el tiempo, puesto que este no da espera.

En las “Analectas” se enuncian seis cualidades apegadas al amor del conocimiento, en contraposición a seis perversiones (17.8):

           Aprendizaje => Necedad

           Inteligencia/conocimiento => Frivolidad

           Caballerosidad => Bandidismo

           Franqueza => Brutalidad

           Valor => Violencia

           Fuerza => Anarquía

Recapitulación de cuestiones fundamentales

Se hizo en colectivo el ejercicio por reconocer las virtudes enunciadas en las “Analectas”, en términos de ser cualidades que en su práctica contribuyan a ser mejores personas, mejores seres humanos, y como resultado se encontraron las siguientes: respeto, frugalidad, lealtad, deseo de aprender, alegría, sentido de humanidad, generosidad, bondad (o humanidad, el valor supremo confuciano), capacidad de soportar la adversidad, justicia, honradez, autocontrol, paz, confianza, afecto, disfrute en la recreación, ser apacible, aprender y enseñar a los demás, fuerza moral, disfrute de las artes, saber escuchar, amar el conocimiento, modestia, firmeza, resolución, buena fe.

Asimismo se encontraron las siguientes cualidades de temer y de evitar: odio, rencor, venganza, codicia, resentimiento, arrogancia, presunción.

Escudriñamos en las “Analectas” las formulaciones que pudieran considerarse como “principios”, el término de suyo discutible, o más bien “normas”:

  • Estudiar sin pensar es inútil; pensar sin estudiar es peligroso
  • Lo que no desees para ti no lo impongas a los demás; también formulado como: lo que no desees que te hagan a ti no se lo hagas a los demás.
  • Cuando no se sabe del tema que se habla, uno debe callarse.
  • Más vale devolver justicia por odio, y bondad por bondad.
  • Es un error no enmendar un error.
  • Prestar atención a nueve circunstancias: mirar para ver con claridad; escuchar para oír sin confusión; expresarse para ser amistoso; disponer de actitud para el respeto; ser leal en las palabras; ser responsable en las obligaciones (los deberes); preguntar cuando se tiene duda; reflexionar sobre las circunstancias cuando se está enfadado; considerar si es justo cuando se obtiene un determinado beneficio.
  • Cinco prácticas para expandir la bondad en el mundo: cortesía, ‘tolerancia’ (mejor: respeto), buena fe, diligencia y generosidad.
  • De nadie espera la perfección.
  • Debemos unirnos a las personas adecuadas y evitar las que no lo son.
  • La persona apta para gobernar debe cultivar (los “tesoros”): la generosidad, el trabajo, la ambición, la autoridad, la severidad. Y evitar el terror, la tiranía, la extorsión, la mala gana.

Complementos

Cumplido el objetivo principal de examinar con cuidado las “Analectas” de Confucio, quedó tiempo para estudiar algunos capítulos del libro: “Momentos estelares de la humanidad”, de Stefan Zweig, con análoga participación amplia de los estudiantes, entre aquellos los siguientes: “Cicerón” (cap. 1); “Huida hacia la inmortalidad” (cap. 3); “La resurrección de Georg Friedrich Händel” (cap. 4); “El minuto universal de Waterloo” (cap. 6), y “La elegía de Marienbad” (cap. 7).

Los estudiantes leen, meditan, escriben y exponen

En cada versión de la Cátedra suelo aplicar una o dos sesiones a examinar el cuento “El Aleph” de Jorge-Luis Borges, con el ánimo de estimular la formulación de interpretaciones por parte de los estudiantes, previa lectura del mismo. Además, para tratar de ubicar el sentido en el nombre de la Cátedra, en correspondencia con el nombre de la Revista que dio motivo a la creación de la misma.


El grupo de estudiantes participantes en la Versión 30 de la "Cátedra Aleph" - Sesión de Clausura

“La lectura es una gran herramienta para ser más esas personas intrépidas con sueños personales, mucho más interesantes que los establecidos por la sociedad, con el fin de encontrarnos con la propia espiritualidad y decidir el propio destino.”  Luis-Felipe Cano P.

“Debemos recuperar la cultura del libro. La lectura es vida, es salud, es aprendizaje, es enseñanza, es, en términos generales, la esencia del buen vivir, el buen transformar y del buen proyectar a futuro la esencia del ser.”  Daniela Ochoa-Agudelo

“Al leer con el corazón, a solas, nos adentramos en un mundo aparte, donde sin querer o queriendo filosofamos en un universo de posibilidades infinitas.”  Ricardo Montoya-Jiménez

“Un amor tan noble y tan puro como el que sentía Jorge-Luis Borges por Beatriz Viterbo –en su cuento El Aleph- lo llevó a vivir una experiencia exorbitante, mágica, irreal, pero a su vez dramática y estremecedora, experiencia que a todos nos gustaría vivir, ya sea por fascinación o simple curiosidad, para saber lo que existe en lo más profundo de la vida, la existencia del ser, las respuestas a tantas preguntas que nos formulamos. Debemos hacer de nuestra vida un maravilloso aleph.”  Manuela Arias-Galvis

“Al leer con detenimiento El Aleph de Borges, imaginé un Macondo intelectual, con la experiencia que llega a través del aprendizaje diario, con desarrollo de la infraestructura de pensamiento, para alcanzar a ver aspectos necesarios en el desarrollo del conocimiento.”  Nicolás Linares-Serna

Aleph puede ser también una manera de observar cómo llevamos nuestra vida, cómo la aprovechamos y, sobre todo, cómo compartimos vivencias, conocimientos, pensamientos con otras personas, en correlación de universos individuales existentes.”  Luis-Felipe Cano P.

“Al momento de leer el cuento El Aleph no hice más que pensar en aquellos instantes en los que nuestras mentes logran imaginar y visualizar lo que se nos venga en gana. Siento que todos tenemos un poquito de aquel lugar especial en el sótano de la casa de Daneri, llamado Aleph, ya que el poder de nuestra imaginación es infinito, al igual que los lugares a los que podemos ir; es cuestión de cerrar los ojos, abrir la mente, y de esa manera podremos llegar a encontrar, como dice Borges, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos.”  Juan-David Pabón B.

“Pienso si un día cualquiera una persona tuviera la posibilidad de poder admirar todo el infinito, todos los actos de deleite y de horror, reunidos en un solo punto, se dejaría llevar por la curiosidad o desistiría de vivir esa experiencia. Para mí jamás podremos dejar de deslumbrarnos, como suele ocurrir con la naturaleza, el arte, la música, que nos producen siempre nuevas emociones y el asombro.”  Daniela Ruiz-Arango

“A leer el cuento El Aleph de Borges pude comprender el alcance de la Cátedra, con la conducción de profesor CER, llevada a cabo en el ‘Aula del estudiante de la mesa redonda’, un lugar para recrear diversas visiones del mundo y la cultura, con despertar del deseo de leer. Lugar que es un Aleph, en el que todos los participantes somos protagonistas.”  Daniel-Alejandro Bastidas

“Importante concederle el mérito que se merece a un intelectual como Confucio quien con sus pensamientos logró calar hondo en el corazón y la mente de las personas que lo rodearon, en especial de sus discípulos, quienes optaron por mantener vivo su legado.”  Valentina Robledo-Bustamante

“Me conmovió profundamente la frase de Confucio: Estudiar sin pensar es inútil. Pensar sin estudiar es peligroso. El aprendizaje ha de enriquecerlo a uno como persona, contribuir en la formación, y si solamente se aprende sin pensar, se está solo acumulando conocimiento al igual que lo haría un computador, sin crecer como persona. Pensar sin aprender es peligroso porque si la persona se deja al libre albedrío, sin tener conocimiento de las cosas como son en la realidad, corre el peligro de hacerse a prejuicios, de actuar y juzgar desde la ignorancia.”  Daniel Osorio-Osorio

“¿Queremos ser sabios o bondadosos? Bien se dice en las Analectas: es mejor amar que conocer, pero mejor aún disfrutar. ¿Amamos nuestra vida?, y más aún, ¿la disfrutamos?”  Ricardo Montoya-Jiménez

¿Si no conoces la vida, cómo puedes conocer la muerte?, se pregunta en las Analectas. La gente se preocupa mucho por la muerte y no se preocupa tanto por vivir; se preguntan qué hay después, para donde se irá, que será de cada uno, pero no se toman el tiempo de disfrutar la vida, de vivir el presente; se vive a las carreras y se olvidan las pequeñas cosas de la vida.”  Daniela Ochoa-Agudelo

“Como nos enseñan las Analectas, la base fundamental de la sociedad es la educación, al igual que el ejemplo de quienes nos antecedieron. Como personas debemos cumplir un buen papel al servicio de los demás, en coexistencia sin importar los gustos, las afinidades y las diferencias, de tal modo que podamos disfrutar de la vida.”  Yennifer-Mayerly Alvarado C.

“Qué lindo el llamado que hace Confucio a la humildad. En la vida no hay nada más hermoso de una persona que su humildad, el reconocerse que puede ser superada por otros, el apreciar las bondades en los demás, todo lo cual nos ayuda a estar siempre alerta, con vocación de superación continua. Con la humildad cabe la sencillez de la persona, la calidad humana y el buen actuar.”  Daniel-Alejandro Ríos Q.

“A pesar de haber pasado 25 siglos con vigencia de las ideas de Confucio, puesto que tienen sencillez para la comprensión y tienen relevancia. Si examinamos el confucionismo a la luz de nuestro tiempo, por ejemplo en lo relacionado a la meritocracia pregonada por el autor, tendremos decepción, puesto que hemos olvidado del respeto por lo esencial, por lo fundamental, sin que haya concordancia entre lo que predican los dirigentes y lo que hacen. Es necesario buscar de manera permanente motivos para vivir, ajenos al mercantilismo.”  Marco-Albeiro Quiñones R.

“De las Analectas me propongo no solo aprender lo que Confucio decía, sino también la manera como actuaba, respetando y apoyando a las personas que se encuentran en duelo, siendo bondadoso, dando la mano al discapacitado, siendo agradecido con aquellos que se merecen mi gratitud, sin dejar de sorprenderme por lo que la naturaleza me ofrezca, y sin miedo a dejar que mi cuerpo lo demuestre cuando la tristeza o la felicidad me invada.”  Juan-Manuel Parra

“La esencia del ser humano es aprender, y aplicar esos conocimientos sin tener miedo a equivocarnos, ya que de los errores se aprende; compartir lo que sé con los demás, creciendo también personalmente y tomando lo que cada persona pueda enseñarme, siendo curioso, atento, para conocer las maravillas del mundo, en todos los campos del conocimiento.”  Juan-Pablo Pareja O.

“La política indudablemente puede aportar en beneficio de la sociedad, pero para ello se requiere de conciencia, búsqueda de conocimiento, crecimiento personal y deseos de acertar. El político no puede seguir siendo el ejemplo de la manipulación, de la componenda y de la corrupción, ya que ello solo llevará a hundir a nuestra sociedad. De ahí que sea indispensable la toma de conciencia, no solo de nuestros dirigentes, también, ante todo, de quienes elegimos a quienes nos representan en los cargos del Estado.”  Juan-Felipe Gallego Z.

“Confucio dijo: En la antigüedad las personas estudiaban para mejorar. Hoy día estudian para impresionar a los demás. Considero que Confucio nos da una lección sobre el ego, ya que lo expresado por él suele sucederle a menudo a las personas superficiales, que estudian algo para sentirse alguien, que carecen de amor propio y que su vida se ve motivada por el qué dirán, y no lo hacen con un fin altruista, dejando pasar de lado la oportunidad de ser personajes activos para la sociedad. Estos personajes que menciono son aquellos que por lo general estudian sin pensar.”  Daniel-Alejandro Bastidas G.

 “A pesar de Confucio haber vivido en una época tan distante de la nuestra, tuvo pensamientos muy modernos. Para él primaron la educación, el respeto, conquistar el pensamiento, lo cual hizo de la mejor manera al llegarle a los otros con palabras. Tuvo claro que la mejor forma de cambiar una sociedad es mediante la educación, barrera que por muchos años se ha tratado de romper. Una persona con buena educación puede llegar a argumentar mejor sus ideas y explicar el por qué piensa de una u otra manera, y no porque otro piensa de esa manera, sin sujetarse a la imposición de una cierta cultura.”  Juan-Felipe Díaz

“Hay que ser optimista y tener esperanza, como punto de partida que marque la diferencia con los eventos trágicos ocurridos. Confiar en que la guerra sea superada y se alcance un modelo social que sea ejemplo de una paz y armonía duraderas.”  Adrián-Arturo Lombana

“Considero que seremos mejores personas si hacemos lo que queramos, teniendo en cuenta una idea constante de las Analectas: la educación. Prepararnos es parte del proceso y es de nuestra responsabilidad tomar conciencia de la sociedad, que es a lo que Confucio aspiraba con tantas enseñanzas, para que obremos siempre por el bien común y con honestidad, en los campos de nuestros desempeños.”  Valentina Robledo B.

“Las enseñanzas de Confucio se basan más en su ejemplo de vida que en las palabras. Así puede decirse que en la forma de expresarse una persona se reflejan su educación y sus valores. Hay que poner mucha atención en nuestro actuar cotidiano. Cuando observemos que alguien actúa de forma indebida, antes que juzgarlo debemos preguntarnos a nosotros mismos si estamos obrando bien, y si no, proceder entonces a autocorregirnos.”  Juan-Pablo Pareja O.

“El pensamiento de Confucio puede considerarse un poco utópico y extremista, porque una persona por mucho que trate de seguir sus ideales, es imposible que cumple en totalidad lo enseñado por este gran pensador. Cada persona es diferente y tiene convicciones propias. Confucio toca temas muy subjetivos, en función de la ética, la educación y la ideología que tenga cada persona, y más en aspectos tan controversiales en la sociedad actual como la política, la religión, el dinero, la educación. Pienso que cada quien, a su modo de ver la vida, debería tratar de aplicar de la mejor manera sus ideales, para alcanzar los objetivos personales, sin descuidar el compromiso de solidaridad con sus conciudadanos.”  Juan-Felipe Gallego Z.

“En un mundo donde las desigualdades preponderan, la ética es una palabra cada vez más rara, la tecnología se convierte en arma de separación, la espiritualidad se considera como creencia y la educación en vez de volvernos más sabios nos hace menos humanos. Es necesario que se apliquen los conocimientos, no solo los de Confucio, también de otros grandes pensadores, para contribuir en alcanzar una sociedad más equitativa, en la cual la importancia de las personas no se mida por riqueza o poder, sino por su capacidad de servicio, con respeto a los demás en sus diferencias.”  Daniela Ruiz-Arango

“Nos dejamos guiar por las apariencias y vivencias pasadas, de acuerdo como cada persona lleva su vida: sus gustos, la apariencia física, sus opiniones, lo que nos conduce a decir si esa persona es “buena” o “mala” para nosotros. No solemos tomarnos el tiempo necesario para conocer a fondo a las personas y poder formarnos una idea clara de ellas, sin prejuzgarlas. Creo que Confucio nos enseña algo muy importante: pensar y analizar, en relación con personas y con acciones, para poder llevar una vida plena, tranquila y sin remordimientos.”  Óscar-Andrés Alba B.

“El día que tengamos dominio sobre nosotros mismos ese día será menos probable cometer un error, porque sabremos lo que está bien y lo que está mal. Una persona que no tiene control sobre su vida cree que es libre de ir por la vida haciendo lo que quiera, sin importar el daño que pueda causar. Tener autocontrol es tener disciplina, puesto que debemos cumplir con las labores a cargo.”  Manuela Arias-Galvis

“¿Qué es posible reivindicar de las virtudes, o cualidades, enunciadas y promovidas por Confucio con validez contemporánea? De Confucio puedo resaltar la concepción de gobierno con base en la virtud; invita a la coherencia, de tal manera que las palabras que pronunciemos representen nuestros actos. Asimismo, enseña que la necesidad de exaltar a las personas honradas que ejercen la vida con rectitud. El gobierno, como autoridad superior, debe ser generoso con las gentes. Invita a la prudencia y la moderación, también a ejercer el autoexamen crítico, cuando encontremos a otros imbuidos de limitaciones y problemas. Nos invita a tener nobleza, no ser vulgares ni arrogantes, sin dejarnos llevar por el capricho, el dogmatismo, la obstinación y la vanidad. En sentido sociopolítico, enseña que la autoridad debe basarse en criterios de logro moral y de competencia intelectual, con el fin de alcanzar por la educación beneficios culturales, sociales y económicos. Una conducta equivocada nace de la falta de comprensión.”  Daniel-Alejandro Bastidas G.

“Las enseñanzas de Confucio se enfocan en formar personas justas, de alto valor moral y capacidad de honrar a sus padres y antepasados, al igual que ejercer las buenas conductas en la vida y el gobierno, la conservación de las tradiciones, incitando a reflexionar al lector actual para llevar una vida con respeto a los otros y bondad. Creo que es posible reivindicar todas las virtudes o cualidades enunciadas y promovidas por Confucio, puesto que ellas pueden transportarse al momento actual. Aplicarlas en Colombia es asunto complejo, ya que en muchos casos los valores morales no están muy desarrollados, ni los gobiernos son muy justos; incluso con frecuencia nos encontramos con padres y antepasados que no son dignos de honrar.”  Juan-David Pabón B.

“El ser humano posee ciertas emociones sociales naturales. En especial la compasión hacia el sufrimiento de otras personas. Natural es la vergüenza, que nos impulsa a actuar con rectitud ante los otros y ante nosotros mismos. Otro sentimiento que nos viene es la gratitud hacia quienes nos benefician, al igual que la capacidad de aprobar o desaprobar, es decir, de juzgar una acción u objeto de bueno o malo, de verdadero o falso. El sentimiento de compasión es la base del amor al prójimo. Y el discernimiento es lo que permite desarrollar la sabiduría. En síntesis, lo anterior es lo que considero valedero de las “Analectas” en nuestro tiempo.”  Luis-Felipe Cano P.

“Las Analectas de Confucio puede considerarse como un código moral. Sus ideas son transversales en la cultura, la educación y la política, pero no logro entender por qué fue rechazado en su tiempo. Sus ideas no parecen ser más que preceptos para el buen comportamiento de las personas, lo que resulta ser muy valioso. La búsqueda del llamado justo medio, en Confucio es la búsqueda de un equilibrio social, como resultado del equilibrio interno de las personas. Equilibrio que es fundamental para el desarrollo de los valores hacia el bien común, con actuaciones justas y organizadas.”  Jhenifer Cardona-Ramírez

 

El mejor informe, sobre la vigencia de las "Analectas", fue presentado por el Alumno-Ingeniero Martín-Eduardo Estrada R., al cual puede accederse con el siguiente enlace:  http://www.revistaaleph.com.co/catedra-aleph/563-vigencia-de-las-analectas-de-confucio.html

 

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