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Informe de la Versión 29 (II, 2016) en la Cátedra Aleph: "Lectura reflexiva de la Apología de Sócrates"

Presentación

Suelo en cada semestre tratar un tema diferente, y el referido en este informe tuvo como centro de lectura y diálogos la “Apología [o Defensa] de Sócrates”, en la versión de Platón, con antesala en la sesión segunda de la puesta en escena del método de trabajo, para lo cual utilizo, desde la primera versión, la lectura de “El Aleph” de Jorge-Luis Borges, con la respectiva conversación en el grupo. El método implica una presentación a mi cargo del tema en cada sesión y luego la exposición breve de algunos voluntarios ponentes, con texto escrito cada uno que registro a la manera de “Informes de Lectura”, para desencadenar un diálogo general con la participación de quienes quieran intervenir, a la manera de análisis, interpretación y, aún, debate. Siempre en la primera sesión suelo presentar el “Derrotero”, con entrega impresa a cada uno de los participantes, en el cual registro de entrada algunas frases de autores escogidos, a la manera de marco motivador, se expone el historial de la Cátedra, el tema por desarrollar, detalles del método y una bibliografía con referencias básicas.

 Sócrates (470/469-399 a.C.)

En el apartado “Tema de la vigesimonovena versión” incorporé mi siguiente escrito:

Intelectual fue Sócrates, en el sentido contemporáneo que intentamos esclarecer. Y para mí la obsesión mayor es su último día de vida, en el que se evidenció en alto grado su temple. Aquel hombre-emblema, ya eterno, generó entre sus conciudadanos un ambiente de libre examen, sin antecedente alguno hasta entonces. Un hombre que indagó a los más, hasta llevarlos a movilizar el pensamiento, con la intención de suscitar ideas, claridades, posibilidades de vida intelectual. Este acontecimiento tenemos por qué recordarlo cada día. Nadie más deliberante, ni mejor en el examen de problemas, que aquel hombre feo conocido por siglos como Sócrates. Sus testimonios más difundidos los tenemos en Platón, a quien solemos recurrir para intentar revivir aquellos tiempos. Su antecedente que le es más cercano está, quizá, en Confucio.

¿De qué manera procedía Sócrates?  En general preguntaba por algo, por ejemplo por la virtud, por el bien, o por lo bello. En la respuesta que alguien le diera, aparecía una especie de definición, la cual entraba Sócrates a desmenuzar, a poner en cuestión, a discutir, en tanto lo soportase el interlocutor. A tal punto aparecían como incisivos los cuestionamientos de Sócrates que era normal que el diálogo se suspendiese en algún momento. O que se retornase al punto de partida para emprender otro camino en la singular investigación. Quizá no se llegaba en muchos casos al esclarecimiento absoluto del tema, pero se podían obtener comprensiones globales, por procesos sucesivos de descarte. Sócrates indagaba con insistencia, como sometiendo a intensa prueba los planteamientos, las razones. La duda era su mejor herramienta para hacer más obligantes los análisis. Fue, sin duda, el primero y más protagónico espíritu crítico, en la historia de la humanidad. Espíritu del que estamos tan urgidos hoy.

En ese arte de dialogar, de aparente sencillez, Sócrates acuñó un método universal para la investigación, el conocido con el nombre de dialéctica, método mediante el cual se puede llegar a la generalización, a partir de lo particular, o como diría un filósofo: es la forma de pensamiento mediante la cual puede elevarse a la contemplación del absoluto.

Pero, repito, mi atención mayor es sobre el último día en la vida de Sócrates. ¿Qué pasó en aquella jornada?  Platón nos lleva de su mano en aquel día sobrecogedor en tres de sus diálogos: en la Apología de Sócrates, en el Fedón y en el Critón. Día en el que se pusieron a prueba sus condiciones personales, morales, intelectuales y de voluntad. Y, por demás, de dignidad.

Sócrates fue acusado de impiedad, por rendir culto a los dioses del estado y por corromper, se dijo, a los jóvenes. El acusador propuso la pena de muerte, pero el acusado tenía el derecho de formular una alternativa, y el Tribunal, conformado por quinientos hombres, decidía entre una de las dos. El 45%  acogió la absolución. Y se le condenó, en consecuencia, a beber la cicuta, después de comparecer, a los setenta años, en su propia defensa ante una asamblea de atenienses, el Tribunal.

No le faltó sabiduría a Sócrates, con ejemplar lucidez a bordo, en los diálogos en ese su último día en la tierra...

El viaje que me ordenan me llena de una dulce esperanza, dice...  La sabiduría es la única moneda de buena ley por la cual hay que cambiar todas las otras...  la virtud no es verdadera más que unida a la sabiduría...  saber no es más que conservar la ciencia que se ha adquirido y no perderla, y olvidar, ¿no es perder la ciencia que antes se tenía ?....  El cuerpo no cesa un solo instante de perecer...  El alma es una armonía...

Tantas y tantas cosas profundas dijo Sócrates sin fatiga aquel día...

Estoy convencido de que si la Tierra está en medio del cielo, y es de forma esférica, no tiene necesidad ni del aire ni de ningún otro apoyo que la impida caer y que el cielo mismo que la rodea por igual y su propio equilibrio bastan para sostenerla, porque todo lo que está en equilibrio en medio de una cosa que lo oprime por igual, no podría inclinarse hacia ningún lado, y por consiguiente estaría fijo e inmóvil; de esto es de lo que estoy persuadido, clamó Sócrates.

Murió Sócrates, el mejor de los mortales,...  el más sabio y el más justo de los hombres, en palabras de Critón, testigo presencial.

*

Esa jornada última en la vida de Sócrates genera una cadena de actitudes que lo enaltecen, por su talante de independencia frente al poder, por el examen libre de la propia conducta, por la manera como expone lo suyo sin apasionamiento, pero dejando en claro la validez de su proceder. Y, finalmente, por someterse a la decisión, al no haber otra alternativa que los jueces acatasen.

Por lo visto, Sócrates se erige en la historia como intelectual que sacrificó su vida por las ideas, por el método colectivo de abordar los problemas, y ante todo por enunciarlos en forma debida y propiciar el libre examen. El primer intelectual libre, cuya libertad se soporta y ejerce con criterio moral, de amplio beneficio.

Sócrates y su tiempo

Sócrates está antecedido en el tiempo por un ambiente con preponderancia en creencias astrológicas y supersticiones. Pero existían quienes se formularan preguntas por el sentido de la vida, la razón del mundo, cómo podían concebirse la realidad y la verdad, con incursiones en la noción de libertad. A Tales de Mileto (625/624-547/546 a.C.) se le considera como un primer filósofo, actividad que se le reconocía en el 585 a.C.; fue quien predijo un eclipse de Sol por conocimientos adquiridos en Babilonia, y estimaba que todo estaba constituido de manera esencial por el agua, mientras otros consideraron que era el fuego, o el aire, o la luz. Pitágoras (569-475 a.C.) a su vez supuso que el mundo está conformado por números De esa manera fue teniendo la filosofía una presencia significativa. En Atenas el primer filósofo fue Anaxágoras (500-428 a.C.), con escuela, quien concibió que en cada cosa se contenía o representaba algo de todo lo demás, consagrando el principio: “Todo está en todo”, y aportó la noción de “nous”, es decir, mente o pensamiento, y concilió las tendencias de la inmovilidad del ser y la del eterno devenir. Empédocles (484?-424? a.C.) tuvo la idea de apreciar de manera cuantitativa a los seres, mientras Anaxágoras lo hizo de modo cualitativo. Dos tendencias que hicieron carrera en la historia de la ciencia. Empédocles al examinar los temas de la necesidad y perennidad del ser, acude al devenir y habló de cuatro soportes imperecederos, los elementos naturales: fuego, agua, aire y tierra.

Atenas tuvo su edad de oro, su esplendor, con el liderazgo y protagonismo de Pericles (495-429 a.C.) desde el 440 al 430 a.C., manifiestos en obras como el Partenón, las esculturas de Fidias y el surgimiento de la filosofía clásica con Sócrates. Y por la apoteosis de esas realizaciones, el siglo V a.C. ha sido reconocido como “Siglo de Pericles”. Fue discípulo de Anaxágoras, de Protágoras y de Zenón de Elea. Máxima autoridad de Atenas, a partir del 443 a.C., con renovación de mandato cada año hasta su muerte en el 429 a.C., en virtud de su elocuencia y de su prestigio. Consiguió reformas que afianzaron la democracia del Estado ateniense. En medio de las confrontaciones bélicas, Pericles convocó un ‘congreso de paz’ en el 448 a.C. con participación de todas las ciudades griegas o helenas, pero a pesar del boicoteo de Atenas consigue firmar la paz dos años después.

Pena de muerte o suicidio

Se estudió el ensayo de François L’Yvonnet: “Sócrates entre pena de muerte y suicidio ejemplar”, publicado en versión castellana de Carlos-Alberto Ospina, en la Revista Aleph No. 147 (2008), pp. 44-59, cuyas notas que compartí con los estudiantes recojo en este apartado.

Sócrates fue acusado por Melito (poeta), Ánito (comerciante, el instigador) y Licon (orador), con los cargos de impiedad, señalado de negar los dioses oficiales de la ciudad e introducir otros, y de corromper a la juventud, en el sentido de estimular a los jóvenes a desobedecer a sus padres por no acatar los mandatos de estos, en tanto le hacían más caso a él. Una asamblea de 500 jueces, seleccionados por sorteo entre ciudadanos voluntarios con más de 30 años de edad, afrontó el juicio. La primera votación que definía su culpabilidad fue secreta, con paso a la segunda para asignar la pena definitiva. Se le condena a muerte por diferencia de 60 votos (62% por el sí, y el 38% por el no).

La expresión “Apología”, como se designa la ‘defensa’, no corresponde al sentido moderno, habitual, sino en el sentido de superar o quitarse de encima una acusación. Sócrates empleo el tono de conversación, como era su talante en los diálogos exploratorios con los otros, y el  método, la dialéctica, y el arte, la retórica.

Sócrates aceptó que hay dioses, pero propios de la razón, con críticas a la superstición, pero que no es posible someterse a ellos al reconocerles superioridad, sino comprender la justeza de su voluntad y la actuación conforme a la verdad; lo cual supuso haber suplantado los dioses populares por el dios de la razón. El ‘Oráculo de Delfos’ declaró, por consulta de Querefón, que Sócrates era el más sabio de los hombres, puesto que quienes pretenden saber, no saben, y Sócrates sabe que no sabe nada.

En su defensa Sócrates, con tres intervenciones, expresa merecer ser mantenido en el Pritáneo, edificio del Estado de Atenas que acogía a determinados ciudadanos, en virtud de ser vencedores en certámenes deportivos o bienhechores de la ciudad. También propone pagar una multa, una vez conoce el ser condenado, con el apoyo económico de discípulos suyos. Alternativas que le son negadas, y sometido a prisión mientras se le da a beber la cicuta. Critón hace argucias, con soborno a los guardianes, para que Sócrates se escape de la prisión y huya en busca de especie de exilio. Sócrates rechaza esa posibilidad, con el argumento de nunca deberse responder a la injusticia con otra injusticia.

Llegado el momento, Sócrates bebe la cicuta, y al morir Critón le cierra los ojos y la boca. Sócrates toma la decisión de acatar la sentencia de muerte, aunque injusta, antes que practicar el mal. Su vida fue un examen continuo de sí mismo y de los demás, en la convicción de no ser merecida una vida sin examen. La frase última de Sócrates, de misterio: “Critón, debemos un gallo a Esculapio”, cuya interpretación podría ser relacionada con los cumplidos que debemos ante los compromisos adquiridos. Sócrates muere en el crepúsculo e ‘invoca el pájaro cuyo canto proclama la aurora. “El gallo del adiós de Sócrates –agrega George Steiner- es el que verdaderamente convoca las tinieblas y anuncia la eterna aurora”.

En el mundo griego se reconocen dos tipos de personajes poseedores del saber: 1. Los ‘aristócratas del saber’, maestros de la sabiduría y la verdad, como Parménides y Heráclito, y 2. Los ‘demócratas del saber’, quienes enseñan por dinero, como en el caso de los ‘sofistas’. Sócrates es ajeno a esos tipos, resulta inclasificable, en virtud de estar convencido de no tener saber para transmitir, y además por ser pobre. Sócrates es un ‘pedagogo del saber’ que va por las calles y plazas de Atenas con la saludable intención de inculcar la no preocupación por cuerpo y fortuna, sino por valores del espíritu, la afanosa búsqueda del saber y la verdad. Destina su examen a considerar la muerte, de la que dice nada saber, y el bien moral que depende de la intención, de una elección propia, y nada le interesa elaborar y expresar conceptos. Su guía esencial es la conciencia moral que nos orienta hacia lo que debemos hacer o no hacer, aceptar o rechazar.

Sócrates no estuvo apegado a las condiciones imperantes de la vida, a favor de fortuna, de los intereses personales y del poder; renunció a una vida tranquila, con apego a las dificultades como oportunidad de construirse a cada instante. Y siente alegría al interactuar con otros y al examinar su propia vida. Asevera que es indispensable preocuparse de sí mismo, y de cómo llegar a ser el mejor y el más sensato; asimismo establece que no existe mal alguno para el hombre bueno.

Los estudiantes opinan y escriben

-“…/ Solo viviendo una vida libre y responsable podemos magnificar nuestros recuerdos, para así vivir con gozo pleno; un gozo que se verá reflejado en nuestros logros, en tomar el camino correcto, en hacer lo que disfrutamos y en nuestras capacidades intelectuales. Solo al tener una auténtica moralidad, podremos gozar de la riqueza del conocimiento./…”  Alejandra Hurtado-López

-“La vida, un viaje maravilloso, una experiencia inigualable, tan simple y tan compleja a la vez. El intentar comprenderla es un gran interrogante, pero en su esencia está el presente, el hoy, el descubrir cosas nuevas, aprender del pasado, de su magia, y entender que el camino que llevamos será evidenciado en el resultado de mañana./…”  Alejandra Vélez-Rubiano

-“…/ Es tan importante conocer el camino que ha recorrido la humanidad para cambiar las cosas malas que se han hecho. La idea no es continuar tras los mismos pasos que han seguido generaciones anteriores, sino inspirarnos en la filosofía de Mahatma Gandhi de buscar nuevos caminos, arriesgarnos a hacer cosas nuevas, siempre respetando a los seres vivos con los que convivimos. Esto debe empezar tolerando a las demás personas, respetando siempre sus puntos de vista ya que todos pensamos y creemos en cosas diferentes, sin cerrarnos a la posibilidad de conocer nuevas cosas, y quizá cambiar también nuestra manera de ver el mundo, puesto que en muchos aspectos no hay verdades absolutas y todas las opiniones son de considerar.”  Juliana Giraldo-Vasco

-“…/ Podría ser que la mente es un punto y en ella se encuentra guardado un sinfín de información. Entonces, el aleph es nuestra mente, con la cual es posible observar el mundo desde todos los ángulos, para tener la capacidad de analizar la realidad en la que vive la humanidad: muertes, guerras, enfermedades… Pero la existencia del aleph aún sigue en duda, ya que en el momento que Borges se dirige al sótano, Carlos-Argentino Daneri le ofrece un copita de seudocoñac, la cual pudo estar contaminada y simplemente vio alucinaciones. A fin de cuentas, el aleph no tiene un significado preciso, simplemente representa lo inconcebible que es el universo.”  Manuel Andrés Majé-Cardona

-“…/ Aleph nos representa la primera letra de varios alfabetos (hebreo, arábigo y persa), lo cual nos lleva a interpretarlo como el principio de todas las cosas, el origen de todas las ideas y, a su vez, la convergencia de todas estas en un solo punto, reuniendo así un complejo mundo, todo un universo de cosas donde se compilan nuestros pensamientos, deseos, sueños y sentimientos logrando contemplar un todo, que aunque difícil de asimilar nos muestra un ser, nuestro ser, observando un pasado, un presente y un futuro, interpretados según nuestras propias experiencias y nuestra percepción del mundo, una visión profunda de lo que está en nuestra mente./…”  Valentina Palacio-Zapata

-“…/ Después de reflexionar un poco se puede pensar que el ‘aleph’ descrito por Borges es un orificio por el cual se escapa la luz, pero esta luz en vez de mostrar el camino ante nuestros pies, ilumina la mente con el reflejo de la sabiduría que guarda el universo. Poniendo el ‘aleph’ en un contexto real puedo identificar la conexión con el nombre de la Revista y asimismo el de la Cátedra, y ver estas dos como un ‘punto’ por el cual podemos observar algo de sabiduría que nuestro mundo oculta.”  Daniel Calle-Zapata

-“… Pienso que el ‘aleph’ es una tentativa de breve respuesta a las preguntas existencialistas: ¿Qué somos? y ¿Qué papel cumplimos en el Universo?/…”   Christian-Santiago Barrera

-“…/… Yo no veo el ‘aleph’ como un punto de convergencia de todo el Universo, por el contrario es como una ventana a todo el Universo y, en consecuencia, un punto divergente. Sinembargo, para mí Borges con su relato hace alusión a lo que decía el ilustre Platón acerca del mundo de las ideas; el alma por sí sola posee todo el conocimiento del universo que al entrar a un cuerpo material pierde su sabiduría, la cual solo puede ser recuperada a través de la experiencia, como especie de reminiscencia, de ahí que suela decirse: ‘recordar es vivir’…”  Jorge-Luis Ochoa M.

-“Consideraría raro indagar acerca de Sócrates y no pensar en él como el eterno estudiante, alguien con tal amor por la sabiduría que dedicó su vida entera a ella, no solo a buscarla para sí, sino también para que los otros se enrutaran en su búsqueda. Logró capturar la esencia del conocimiento, lo que me conduce a creer que no se debe aprender por aprender y no se debe tragar entero. Para llegar a un conocimiento real se debe desconfiar, dudar, cuestionar; solo así se puede llegar a la verdad, fuente del bien. ¿Acaso no es eso lo que nos hace verdaderos estudiantes? Debemos acoger ese ejemplo para emprender o continuar la búsqueda continua de conocimiento, de certezas (aunque sea difícil llegar a tener alguna), con herramientas que nos permitan mejorar como seres humanos y acercanos a la virtud./…”  Luisa-Fernanda Parra G.

-“Resulta irónico que lo que más podría unirnos sea aquello que nos enfrenta: incontables religiones, todas amando al mismo Dios; diversidad de países que aunque habitan el mismo mundo se separan unos de otros con fronteras. A pesar de los avances no hemos podido renunciar a los dogmas que nos dividen y nos hemos olvidado de que somos un conjunto y que, como lo expresó Heráclito, ‘lo uno nace del todo y del uno nacen todas las cosas’/…”  Maria-Camila Villanueva A.

-“…/ Es muy irónico que después de 2.500 años en los cuales la humanidad ha sufrido muchas guerras, con millones de víctimas, no seamos todavía capaces de solucionar nuestras diferencias de una manera racional, imparcial, coherente, por medio del diálogo…”  Mario-Alejandro Fajardo N.

-“…/ Deseo que comencemos a pensar a Sócrates en Colombia, en pleno siglo XXI. Un hombre de mente abierta, imparcial, libre de prejuicios. Un hombre que logra ver –si la analogía lo permite, como lo dice Borges en su cuento El Aleph- un punto desde todos los puntos  y el universo desde un solo punto. Propongo que imaginemos al brillante Sócrates reuniéndose con los jóvenes para explicarles que es posible ver a Dios desde todas las religiones, que la política puede ser comprendida desde todos los partidos, que la sexualidad se puede descifrar desde todas las orientaciones y la sociedad se puede entender desde todas las culturas./…”  Alejandra Hurtado-López

-“…/ Se puede entender a Sócrates como un humilde y sencillo ser, tal vez bohemio, desprendido del mundo material, con un pensamiento algo divagante por las calles concurridas de la vieja Atenas, atestada de individuos que andaban por andar, que creían por creer, porque era lo que se escuchaba en las plazas y mercados, y que pocos fueron los afortunados de ser acribillados por un sinfín de preguntas que buscaban despertar la conciencia de reflexionar, y que probablemente también retroalimentaban al filósofo en su afán del conocimiento. Él es el poseedor del alma distinta, la primera que se preocupó por el crecimiento personal, por concluir y cultivar valores y conceptos, tan necesarios en el actuar humano del día a día.”  Chirstian-Santiago Barrera

-“…/ En el día del juicio a Sócrates, que motiva nuestra atención, mientras leía su Defensa reflexioné acerca de algunos aspectos que marcaron profundamente el estilo de vida de Sócrates y que se hicieron presentes en la totalidad del proceso, como su ideología acerca de la justicia y la moral, el método empleado para intentar convencer a los acusadores, siempre tranquilo y decidido a no faltar a las leyes de Atenas, aunque esto le costara la vida. Esa actitud de defensa racional, argumentada, se opacó por la decisión injusta de los jueces. Una clara muestra de que el hombre le tiene miedo a lo nuevo, a lo que pueda incomodar, a lo que nos induce a cambiar saliendo de las rutinas.”  Vanessa Gómez-López

-“…/ Opino que Sócrates fue muy valiente en cada instante del juicio que se le siguió, sin miedo de enfrentar a los jueces exponiéndoles la seguridad que tenía en su forma de vida. Asimismo creo que su actitud frente a la muerte fue una reacción que el jurado no esperaba, pero que en parte él la tomó para retar de alguna manera a quienes querían verlo en un momento de debilidad./…”  Manuela Arango-Montoya

-“…/ Impresiona la forma como Sócrates enfrentó su destino ateniéndose a las consecuencias. Durante el juicio nunca se contradijo, tampoco escondió sus sentimientos, ni tampoco trató de conseguir perdón por medio de la súplica, y prefirió morir fiel a sus principios. Es de admirar la manera como Sócrates opta por un discurso comprometido y directo, aun sabiendo que debía declararse culpable y sugerir su propia pena. Esto lo exalta como un verdadero sabio, con el propósito de llegar a la virtud. Según él, la virtud constituye el bien del hombre, es decir, su felicidad…/…” Manuel-Andrés Majé C.

“… Sócrates a sabiendas que no ganaría el juicio, creó un plan en sus días u horas anteriores, no para defenderse y salir con vida y victorioso en su defensa, sino para ganar, para demostrar que sus actos iban de la mano de sus palabras…”  Julián Velásquez-Arias

“…/ Sócrates logró defender sus creencias de forma inteligente y hábil, logrando dejar un legado que al día de hoy se estudia y difunde, con el sacrificio en su tiempo de la reputación personal, incluso de la familia y de su vida. Si él logró defender el derecho a pensar y a contribuir que los demás también pensaran, aun con riesgos, es nuestro deber ejercer el derecho a razonar, opinar y estudiar para aportar algo al mundo, para cambiarlo empezando desde nosotros. La ‘Apología de Sócrates’ me hace creer que cada persona tiene algo que dar, algo que defender con valentía, disponer de pensamientos que merezcan ser escuchados y que no sean apaciguados por el miedo.”   Luisa-Fernanda Parra G.

“…/ Es triste saber que hay personas a las que sólo les importa el bienestar propio y hacen hasta lo imposible por conseguirlo. Sinembargo, Sócrates me da una pequeña esperanza que en el mundo algunas personas llegarían hasta las últimas consecuencias por sus ideales, y a pesar de haber fallecido hace tantos años su nombre y su pensamiento siguen vigentes en la actualidad…/…”  Juliana Giraldo-Vasco

“…/ Sócrates en ningún momento quiso hacer daño; quería encontrar la verdad, quería ver el mundo de una manera diferente, pero las situaciones dominantes no suelen permitirlo, para continuar de manera inercial en lo mismo. Sócrates fue sacrificado por el miedo a que construyera un nuevo conocimiento con su método de la dialéctica o de la mayéutica.”  Carolina Bucurú-Idárraga

“…/ Lo que la gente en tiempos de Sócrates buscaba con tanto afán eran las riquezas, el cuidado de los negocios domésticos, los empleos y las dignidades. Todo esto siguen siendo ideales en el mundo de hoy, con los mismos sueños del dinero y del poder. Nos vemos impelidos a seguir patrones dominantes: estudiar, trabajar, tener una familia, jubilarnos y morir, con ciertos placeres de vez en cuando. Modelo que domina, y quien viva diferente es juzgado y perseguido por la sociedad. No nos damos cuenta que lo elemental, lo que nos haría felices es inmaterial, invisible, no es lo que tenemos sino lo que damos o aportamos a lo largo de nuestras vidas, las personas que ayudamos, el bien que hacemos a los demás y a nosotros mismos. No hacer lo que nos apasiona, sacrificar salud a cambio de dinero, escalar peldaños a costa de la felicidad de otras personas, es lo que poco a poco, y con el paso del tiempo, acaba con la bondad, con esta virtud con la que nacemos. El hecho de ir por la vida haciendo y deshaciendo, pensando que somos jóvenes y debemos disfrutar al máximo, con sacrificio de las cosas que de verdad importan, es lo que nos va volviendo más conformistas, arruinando los sueños y los ideales de mejor estima.”  Jazmín Jaramillo-Corrales

*
Por iniciativa de los estudiantes, al margen del “Derrotero”, se dedicó una sesión a conversar y discutir sobre el plebiscito del 02 de octubre/2016 convocado para decidir “Sí” o “No” a los primeros Acuerdos de La Habana, suscritos entre el gobierno nacional y la insurgencia armada, Farc. Actuaron como ponentes: del “Sí”, Mario-Alejandro Fajardo N., y del “No”, Andrés-Felipe Ramírez B.  Se hizo una juiciosa relatoría con síntesis de la sesión, en cuya parte final se expresó:

-“Las cicatrices que ha dejado esta guerra nunca se borrarán, y el dolor ajeno es ajeno. Por esta razón la comprensión y el respeto por los otros, por nuestros amigos y compañeros, debe ser prioridad en cualquier situación./  Tal vez la cabeza de la delegación del Gobierno en los diálogos de La Habana, Humberto de la Calle, tenga razón cuando dice: ‘La responsabilidad de esta generación es procurar una mejor sociedad para los que vienen detrás’. Pero hay que tener en cuenta que una sociedad mejor la construimos nosotros cada día con nuestros actos, un NO o un SÍ es solo una pequeña parte.”  Johanna-Cristina Acuña, Alejandra Vélez, Juliana Giraldo

*

Hubo un estudiante que durante todo el semestre no mostró el más mínimo interés por la vida y la obra de Sócrates, menos por su Defensa, pero asistió a todas las sesiones con puntualidad. Pero fue ponente por el “No” en la sesión que dedicamos a conversar/discutir sobre los primeros Acuerdos alcanzados en los diálogos de La Habana, que motivaron la convocatoria al plebiscito del 02 de octubre/2016. Traté en vano de seducirlo por el tema dominante en el semestre, pero al final él mismo propuso hacer una exposición sobre personaje que admira: Nicolás Maquiavelo, en cuyo informe al final expresó: “Mi punto de vista acerca de una sociedad justa es aquella en la cual todos tengan oportunidad con provecho de salir adelante, y que cada persona sea compensada de manera proporcional a su trabajo y a sus logros. De ahí que no considere saludable una sociedad en la que todos ganen por igual. No es justo que una persona esforzada y sobresaliente sea considerada igual a otra que es floja e improductiva, que carece de utilidad para la sociedad, y a su vez representa un peligro para los demás y también para sí mismo.”:  Andrés-Felipe Ramírez B.

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NOTA:  El "Derrotero", o guía de la Versión 29 de la Cátedra Aleph (UN, II-2016), puede apreciarse en el siguiente enlace, que inclucye los diversos aspectos incluso con el historial:
http://www.revistaaleph.com.co/catedra-aleph/541-lectura-reflexiva-defensa-de-socrates-derrotero-version-29-catedra-aleph.html

 

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