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Informe de la Versión 28 (I, 2016) en la "Cátedra Aleph": Conflictos y pensamiento

El ejercicio de la guerra viene de tiempos inmemoriales, con cadena de horrores que la humanidad no supera. Los armamentos son cada vez más sofisticados y se atenta contra la vida en el planeta. Y la Tierra sigue su rumbo sostenido, resistente a los asedios. En la vida diaria los humanos no alcanzamos a concebir la manera de construir espacios de coexistencia pacífica, salvaguardando las diferencias por profundas que sean. La premisa estará en alcanzar formas generalizadas de justicia social, al cerrar brechas que separan a unos de otros, con satisfacción de las necesidades fundamentales para todos. Pero será necesario alcanzar formas efectivas en el control del crecimiento poblacional, al igual que ciudades sostenibles y campos fortalecidos en agricultura orgánica, con asentamiento laborioso de millones de moradores. La paz es un anhelo, una ambición inalcanzada.
 

En la versión 28 de la “Cátedra Aleph” (UN-Manizales), primer semestre 2016, nos ocupamos del tema revisando la historia, con apoyo en magnífico libro: “Breve historia del mundo” de Ernst Gombrich, a la vez que incursionamos en texto didáctico “Las preguntas de la vida” de Fernando Savater, con la intención de repasar los siglos de violencia en el mundo y propiciar asidero en maneras de pensamiento para interpretar el acontecer, asimismo para buscar ideas de asidero en el fortalecimiento de la esperanza. Hay que saber que mientras estemos con vida somos punta de avanzada en la evolución, con antecedente de millones y millones de años. De manera que nuestra vida es un privilegio de cuidar y fortalecer, con sentido de comunidad y de labor constructiva.

 

También fue motivo de lectura y diálogo la lección que impartió Martha Nussbaum al recibir el doctorado h.c. de la Universidad de Antioquia (Medellín, 10 de diciembre de 2015), con puntualización de asuntos capitales tratados por ella: la manera de interpretar la crisis mundial, que considera de proporciones masivas y grave, con ‘frenesí competitivo’ y en especial la crisis de la educación que pone en riesgo la democracia en el mundo, con llamado a repensarla para formar ‘ciudadanía democrática’. En la educación observa como lamentable la eliminación que viene ocurriendo de programas de artes y humanidades, para favorecer lo técnico. Y en general señala esa visión torpe de los políticos al valorar la educación solo como un medio que favorece el crecimiento económico, con atractivos para los inversionistas extranjeros.

En esa dirección la Nussbaum se preocupa por ver como las naciones le apuntan a incrementar el PNB, sin tomar en cuenta los problemas en la distribución socialmente inequitativa; lo cual la lleva a invocar actuaciones en términos del desarrollo humano. Reconoce la necesidad de la educación ser formadora de habilidades en las personas para alcanzar una ‘democracia plena’, con opciones para la vida, la libertad y el alcance de formas de felicidad. Esto implica que la educación se preocupe por capacitar para el buen ejercicio de la deliberación reflexiva, del debate o discusión con razones, con respeto en las diferencias, y estimular la capacidad de autocontrol, de sobreponerse a la agresión personal.

La Nussbaum termina su exposición enunciando tres valores cruciales necesarios para configurar una ‘ciudadanía democrática decente’; son ellos: la capacidad socrática de autocrítica y de pensamiento crítico; entenderse cada uno como miembro de una nación y de un mundo heterogéneo, con conocimiento histórico de la diversidad, y disponer de capacidad de pensar en la condición del otro, como si se estuviese en su lugar.

Con Sócrates aprendimos que filosofar es prepararnos para morir. Pero somos una cadena con antecedentes lejanos y perspectivas de futuro, a la manera de eslabones. Y una tragedia individual no podrá asimilarse a una tragedia de la humanidad. La muerte no será un acontecimiento trágico sino natural, por consiguiente de sobrellevar con dignidad y sentido cabal de la finitud. También filosofar ha de ser formular cuestiones fundamentales y cruciales, en busca de respuestas, en general alcanzables con apoyo en la ciencia, así como establecer interrelaciones, con apoyo en método racional, es decir, con capacidad de discernir, de argumentar, de debatir, a la vez que buscar la verdad con otros. De ahí que la educación debiera preocuparse por apoyar sus desarrollos y la formación integrando ciencia y pensamiento, a través de disciplinas perseverantes, quizá interpretando las ideas a la manera de Spinoza, como ‘narraciones mentales alusivas a la naturaleza’, en cualquiera de sus manifestaciones.

Savater hace énfasis en lo que es ‘pensar filosóficamente’, en el sentido de procurar tender puentes dialécticos, de controversia, entre quienes piensan distinto. Y da puntadas para entender lo que es la libertad, en la diversidad de interpretaciones; por ejemplo, como posibilidad de hacer o no lo que a uno se le antoje, o dar el si o el no en situaciones que dependen de uno. Pero eso ocurre en la acción humana, que a su vez depende de variables no fáciles de conducir como la voluntad, la intención, los motivos, la previsión…

La vida, como la naturaleza, está afectada o beneficiada por cambios, vacilaciones y derroteros imprevisibles. Y siempre el ser humano busca asidero en algo trascendente, un “dios” portador de doctrina como catálogo de normas para vivir mejor, con investidura de humanidad: Buda, Confucio, Jesús, Mahoma… Por desgracia surge el fanatismo, manera de arrasar con el otro para imponer una fe o una creencia, al margen de cualquier lógica. Y las guerras adquieren esa característica de confrontación a muerte entre religiones, así sea en la forma de ideologías.

Las guerras desde antiguo han sido devastadoras. Baste con recordar lo ocurrido con Atenas en la guerra del Peloponeso (s. V a.C) arrasada por los espartanos. Alejandro Magno, hijo de Filipo de Macedonia, fue formado por Aristóteles y a los 20 años de edad asume el poder y despliega su vida de corta duración (muere de 32 años) en plan de conquistas; heredó Grecia y las emprende conquistando la poderosa Persia e integra sus dominios además con Egipto, Fenicia, Palestina, Babilonia, Asiria, Asia Menor e India. Y Grecia restablece su poderío intelectual, con base en la reconocida “educación griega”, basada en las bibliotecas, con la emblemática biblioteca de Alejandría, la cual también fue objeto de vejaciones; el califa Omar dijo con respecto a ella: “Si en los libros está escrito lo que también está en el Corán, entonces sobran; y si hay en ellos algo diferente, son dañinos.” Y aquella se perdió para siempre.

Gombrich ha advertido: “La historia del mundo no es, por desgracia, una hermosa obra literaria. En ella no se busca el entretenimiento. Los sucesos desagradables se repiten en la historia una y otra vez.” Y en el recuento de la historia quedan consignados los acontecimientos de conquista y derrota, bajo la conducción de guerreros, algunos de ellos de alta formación y endiablada capacidad de riesgo. Por caso, Carlomagno (782-814 d.C.). Asume el trono a los 26 años; conquista Francia y luego a Italia, dándole el gobierno del país al papa; en España enfrentó a los árabes, y consideraba que era posible imponerle a los demás una fe religiosa, en su caso la fe cristiana, incluso designaba obispos. Buscó la unidad de los alemanes y pretendió que estos fueran los adelantados de la cristiandad, con la obsesión de conseguir el “Sacro imperio romano de la nación alemana”. Fue hombre de estudio, con dominio del latín, el alemán y bastante del griego. Preocupado por la educación, impulsó el estudio de las ciencias y las artes de la antigüedad. En Aquisgrán tuvo su palacio favorito. A su muerte, esa unidad alcanzada se desintegró.

Otro caso de registrar es el de sucesor de Federico Barbarroja, o Federico I (1122-1190 d.C.), de la familia Hohenstaufen, emperador romano de la nación alemana, quien tuvo la aspiración de concentrar en él todo el poder del mundo. Un nieto suyo fue Federico II Hohenstaufen (1194-1250), hijo de Enrique VI, conocedor de todas las lenguas y religiones de la época, así como de variadas ciencias, incluso escribió libro sobre cetrería. Su gran preocupación fue el por qué la gente se pelea de manera continua. Consiguió sin lucha, con reunión y firma de tratado con el califa de Jerusalén que los cristianos pudieran peregrinar al santo sepulcro en ese lugar. Ejemplo histórico de lo que se puede por medio de la conversación, del diálogo, del debate respetuoso en las diferencias.

Período de recordar, el Renacimiento, en especial en Italia, a partir de 1400, surgido en rebeldía contra los emperadores alemanes, con mirada atenta a la cultura de la Grecia clásica, en especial de la era de Pericles. Se desarrollan y despliegan en ejercicio cabal criterios de formarse juicios propios, ser atentos a lo que ocurra, con la natural consecuencia de disponer de inteligencia, autonomía, eficacia, conocimiento y energía, entre otras. El arte y la ciencia fueron de la mano. Surgen la pintura y la escultura, con toques novedosos respecto al referente ateniense de dos mil años antes. Leonardo da Vinci (1452-1519) representa con genialidad ese período y esa integración de arte y ciencia. Su estudio para construir una máquina voladora, a similitud de las aves, vaticina la aviación. Otros artistas consagrado en la historia fueron Alberto Durero (1471-1528), pintor y grabador alemán; Rafael Sanzio (1483-1550), arquitecto y pintor italiano, autor de la famosa “Escuela de Atenas”; Miguel Ángel (1475-1564), arquitecto, escultor y pintor italiano, también de grandes obras, quizá el más reconocido del Renacimiento. Hubo mecenas en el siglo XV como los Médicis, en especial Lorenzo de Médicis, también conocido como Lorenzo el Magnífico. El papado de Roma convoca a los artistas para hacer iglesias y palacios, con suntuosas decoraciones. Ese ambiente de formación y creatividad se extendió a Francia y Alemania. En 1453 se inventa la imprenta por el alemán Gutenberg, que ocasiona auge en la difusión del libro y en la lectura.

En la iglesia católica ocurre la rebeldía del agustino alemán Martín Lutero (1483-1546), cien años después de la rebeldía del sacerdote checo Jan Hus (1370-1415), quemado como hereje en 1415, predecesor del Protestantismo. Felipe II, rey de España, hizo quemar como herejes a miles de personas protestantes, judíos y mahometanos. Inglaterra y los Países Bajos quedaron afines al Protestantismo, con perspectivas independientes y emprendedoras. La reina Isabel de Inglaterra persiguió a su vez a los católicos de adentro y de fuera; hizo apresar y ajustició a María Estuardo, reina católica de Escocia. Ingleses y holandeses expulsaron españoles de los principales puertos. En principales ciudades y puertos gobernaron comerciantes ingleses y holandeses. En Norteamérica y la India se habló el inglés.

Las guerras siguen ocurriendo, y de recordar la de los “treinta años”, iniciada en 1618, en medio de confusión generalizada, con católicos en ejércitos protestantes, y protestantes en ejércitos católicos. Gustavo Adolfo intentó establecer un poderoso imperio protestante, con Suecia a la cabeza, pero cayó en combate en 1632. Francia intervino bajo la dirección del cardenal Richelieu, con la ambición de hacer de Francia el país más poderoso de Europa. La consecuencia: hambrunas, enfermedades infecciosas, lobos salvajes, zonas desérticas… Embajadores de los países involucrados en la contienda (Inglaterra no participó en la guerra), después de agotadoras deliberaciones, concertaron la paz en 1648, para que todo volviera a quedar como estaban las cosas antes de la “Guerra de los 30 años”.

Con el antecedente de Nicolás Copérnico (1473-1543), Galileo Galilei (1564-1642) avanzó en los sistemas de cálculo en la naturaleza, basado en observaciones y en la experiencia, con la aseveración que la Tierra gira alrededor del Sol, por lo cual fue llevado ante el “Santo Oficio” a retractarse (22 de junio de 1633); la historia recogió la frase que se dice haber pronunciado en voz baja Galileo al firmar: “Y sinembargo se mueve” (“Eppur si muove”), en consecuencia el papa conmuta la pena de prisión por arresto domiciliario de por vida.

Entre otros aspectos aprovechados del libro de Gombrich, destacamos la obra de Luis XIV, de quien el autor registra haber sido una curiosa combinación de “vanidad, gracia, derroche, dignidad, desconsideración, desenfado y laboriosidad”; rey en 1643 con cinco años de edad y gobernó hasta los 72 años, quien hizo construir el palacio de Versalles a las afueras de Paris. Hizo continuas guerras, contra Holanda y Alemania, y a esta le arrebató Estrasburgo. Cuando Luis XIV marchó a España para asumir de rey, le escribió a su nieto:

No favorezcas a las personas que más te adulen y ten en consideración, en cambio, a quienes se atrevan a desagradarte por tu bien. No descuides tus asuntos por el placer; hazte un plan de vida que fije el tiempo destinado al descanso y a la diversión. Antes de decidir, comienza escuchando cuanto puedas. Haz todo lo posible por conocer con exactitud a todos los hombres destacados para poder servirte de ellos cuando los necesites. Sé amable con todos y no digas nada ofensivo a nadie.

Los turcos conquistaron Constantinopla en 1453 y establecieron imperio mahometano con Egipto, Palestina, Mesopotamia, Asia Menor y Grecia: todo el imperio romano de Oriente.

La historia es larga, con procesos problemáticos y resaltantes, siempre en la complejidad. La Ilustración es un período asimismo de recordar y de tener en cuenta en sus contribuciones, por los cambios que se suscitaron a partir de 1700, con afloramiento de cualidades como el respeto, la validez de la razón, la consideración de los derechos de las personas, la idea de poder ser libres para hacer y dejar hacer lo que resultare aconsejable por la razón y la conciencia, el respeto al otro en las diferencias, el sentido de la dignidad. Gombrich recoge en tres principios los principales aportes de la Ilustración: tolerancia [mejor decir, respeto], razón y sentimiento de humanidad.

En ese siglo XVIII, Estados Unidos se resiste a continuar siendo colonia de los ingleses y con liderazgo de Benjamín Franklin (naturalista, descubridor del pararrayos) y de George Washington alcanzan la independencia, y en 1776 promulgan la Constitución, “con los sagrados derechos humanos de libertad e igualdad.”

La Revolución Francesa estalló en 1789, con liderazgo de Mirabeau quien con el pueblo enfrentó a Luis XVI; hubo la toma de la Bastilla con liberación de los presos. Surgen los “derechos del hombre”, y el pueblo se declara como auténtico soberano, con el rey como su delegado. ¡Libertad, igualdad y fraternidad! fue la consagrada consigna. Se establece la guillotina, y dos líderes, Danton y Robespierre se enfrentan, el primero apasionado, el segundo sobrio de discursos grecorromanos. En 1795 se disuelve el tribunal revolucionario y asume un gobierno de cinco personas. Bélgica y Suiza fueron influidas, y se establecieron como repúblicas amparadas en los principios de los derechos del hombre y de la igualdad.

En esta sucesión de acontecimientos surge Napoleón Bonaparte (1769-1821), quien invadió el norte de Italia e intentó conquistar todo el Oriente, a la manera de Carlomagno. Fue nombrado Cónsul vitalicio y también rey de Italia. Conquistó Alemania y entró a España. Formó ejército de 600.000 hombres para invadir Rusia y llegó hasta el Kremlin, donde se instaló. La astucia de los moscovitas y el tremendo invierno lo derrotó con sus hombres, y huye disfrazado para llegar a París, y allí de nuevo tiene reconocimiento, arma ejército y se va contra Alemania. En combate cerca a Leipzig es derrotado y huye. En Waterloo tiene su última derrota, se entrega a los ingleses, quienes lo envían a Santa Elena, isla deshabitada; allí dicta sus memorias de hazañas y victorias, y muere.

En el siglo XIX surgen la máquina de vapor, el barco de vapor, la locomotora, el telégrafo, los ferrocarriles, los telares mecánicos. E irrumpe Karl Marx con su teoría del trabajo socialista, la confrontación de capitalistas y proletarios, la apropiación por la violencia de los medios de producción, con la aspiración de construir un mundo sin propietarios ni desposeídos. Ilusión que se desvanece con los regímenes comunistas en el siglo XX. En el siglo XIX la historia abarcó dimensiones más allá de Europa. China fue país poderoso, pacífico, con ciudadanos y campesinos laboriosos, de poetas, eruditos y pensadores. Confucio, en sus enseñanzas, la base propiciatoria de esa sociedad. Inglaterra entra con violencia a China para vender masivamente el opio y quebranta aquella estabilidad tradicional. Similar fue el caso del Japón.

En Estados Unidos, independizada de Inglaterra, en 1861 tuvo de presidente a Abraham Lincoln (1809-1865), lucha contra la esclavitud y enfrenta a los terratenientes del sur. Hay guerra civil, y en 1865 Lincoln entra triunfante a la capital de los estados del sur y es aclamado por los esclavos ya liberados. Muere asesinado por un sureño. A partir de 1810 las colonias en Sudamérica comienzan a independizarse. En 1905 hay guerra entre Rusia y Japón, perdida por Rusia. La llamada “primera guerra mundial” estalla en 1914, con detonante al ser asesinado en Bosnia (capital de Sarajevo) el sucesor al trono de Austria. Guerra de todos contra Alemania y Austria. Las armas tienen infernal desarrollo, llegándose a la más tremenda de todas: los gases tóxicos para envenenar el aire. En 1917 estalla la revolución rusa en cabeza de Lenin. Estados Unidos entra en la guerra con el presidente Wilson. Derrotan a Alemania y termina la guerra en 1918, dejando once millones de muertos.

Ernst Gombrich, a la altura de estos relatos, consigna las siguientes reflexiones:

Cada día se sabe un poquito más sobre la naturaleza y sobre el propio ser humano. Pero la miseria sigue siendo inmensa… Todos esperamos un futuro mejor, y por tanto, ¡tendrá que llegar!

Cada uno de nosotros… una minúscula gotita sobre las olas del tiempo que avanzan allá abajo hacia un futuro incierto y nebuloso.

… lo que llamamos destino no es más que nuestra lucha entre la apretada muchedumbre de las gotitas en cada uno de los altibajos de la ola. Debemos aprovechar ese momento: merece la pena.

La obra de Gombrich, motivo del trabajo en el semestre, llega en lo fundamental hasta la primera guerra mundial, sinembargo incorpora un último capítulo con recuerdos personales de cuando, por ejemplo, vivió la primera guerra que al terminar él tenía nueve años. Y en sinopsis refiere lo que fue la segunda guerra mundial, con ese monstruo de Hitler en el protagonismo de la destrucción. 

En la humanidad no dejará de haber vertientes saludables de opinión y acción hacia sistemas de organización social donde impere la justicia, la participación en las decisiones que competan a todos, la educación permanente de calidad, el respeto en las diferencias, la solidaridad, el afecto en las relaciones interpersonales, la satisfacción con creciente y sostenida cobertura en las necesidades básicas, y una cada vez mayor armonía. Camino a la paz, un estado de plenitud espiritual, convergente en intereses, en condiciones de creatividad y labor, con predominio de la dignidad.

Savater considera que la dignidad humana está cimentada en cuatro premisas: inviolabilidad de la persona, reconocimiento de la autonomía individual, tratamiento social de las personas de acuerdo con su conducta, y exigencia de solidaridad con la desgracia y el sufrimiento de otros. Para lo cual deberá tenerse un Estado con predominio de la honradez y la eficiencia, vigilante y motivador de la sociedad.

De oscuros tiempos venimos, con cadena de atrocidades, también con asomos de creación y desarrollo integral (la Grecia clásica, el Renacimiento, la Ilustración), pero hemos olvidado el poder transformador de la educación en tanto forjadora de ideas y actitudes de vida, con la secuela ambicionada del bien común.


Los estudiantes leen, piensan y escriben

-“… es importante que sigamos contando la historia como lo hacían los griegos con sus cantos y leyendas, que no dejemos perder nuestras buenas tradiciones con el fin de conservar y enriquecer cada vez más nuestra cultura, y como dice el refrán ‘recordar es vivir’ y no debemos mirar el pasado con rencor, sino en pro de aprender, mejorar y no volver a cometer los mismos errores, tomar lo bueno, las enseñanzas de nuestros antepasados y superar los problemas, los disgustos pasados y afrontar las dificultades venideras.”   Giovanny Tabares-Sánchez

 
Daniela Cardona, Santiago Cardona, Jhonathan-Stiven Carmona, Ricardo-Andrés Celis, Melissa de la Pava, Sandra-Milena Gómez, Juan-Sebastián Huertas, Jhon-Edwin Jojoa, Paula-Andrea Marín, Juan-David Mejía, Laura-Pamela Murillo, Ronald-Andrés Otavo, Jhonny-Alejandro Poveda, Valentina Raigosa, Mateo Restrepo, Luz-Angélica Revelo, Carlos-Andrés Rosero, Gelba-Astrid Rosero, John-Alejandro Ruiz, Giovanny Tabares, Óscar-Alveiro Taimal, Leidy-Johanna Torres, Laura-Marcela Verano y Laura-Andrea Villada.


-“… Lo que más me llamó la atención fue el hecho de que aunque las diferentes tribus de Grecia no se soportaban, los unía la religión y el deporte. Es curioso ver como desde entonces se tenía un gran interés por diferentes actividades deportivas y como también tenían un santuario para adorar a su dios. Otro aspecto interesante es el de los oráculos, de los cuales se creía que predecían el futuro. Sobre Esparta debo resaltar su forma de educación, en la cual provocaban dolor para crear hombres más fuertes y me parece inhumano que sacrificaran a los niños de mayor debilidad. Por otro lado, cabe mencionar que no todo era tiranía, pues en Atenas es donde se empieza a practicar la democracia, la filosofía, la política, el teatro y la belleza, y es impresionante que hoy en día se conserven algunas de sus creaciones y formas constructivas.”  Laura Pamela Murillo-Gil

-“… nunca llegamos a conocer realmente las cosas, simplemente es posible detectar con nuestros sentidos sus manifestaciones, como la manera única de saber que en realidad existen… No podremos conocer a plenitud a una persona, puesto que al verla (parte tangible) y al conocer sus pensamientos por la conversación (parte intangible), algo se le conoce, pero sin conocimiento completo…” Melissa de la Pava-Rodríguez

-“… La enseñanza fundamental de Buda, Gautama, el Iluminado, radica en que si los sufrimientos nacen del deseo de cosas, entonces conviene dejarnos de desearlas, lo que nos conduciría a no tener sufrimientos.” Sandra Milena Gómez-Agudelo

-“… Al decir que el problema son los demás, se afecta a las personas con quienes se comparta la vida. Imposible generalizar. Las opiniones o críticas, buenas o malas, dependen de quien las haga. Mejor dicho, uno es el que crea su propio infierno.” Carlos Andrés Rosero-Cadena

-“… cómo ser mejores seres humanos, a pesar de estar condicionados por la sociedad y el entorno desde los primeros años de vida. Hay que alcanzar suficiente autonomía personal para poder tomar las propias decisiones y encontrar las creencias propias, con sentido de contribuir en la formación de una sociedad donde prevalezca el respeto por el otro, en las diferencias.” Ricardo Andrés Celis-Díaz

-“… El término caballeroso lo usamos para distinguir a aquellos hombres que de alguna manera honran a las mujeres, como se procedía en otra época, en la que los caballeros tenían un código moral intachable que no les permitía aprovecharse de los débiles, aunque fueran enemigos…”  Valentina Raigosa-Velásquez

-“… Es triste que a pesar de los buenos propósitos de la religión, se produzcan situaciones conflictivas y hasta de guerras, como las ocurridas entre católicos y protestantes. Nos falta ser suficientemente razonables para respetar las creencias de cada cual, pero resulta más triste ver que con todo el tiempo que ha transcurrido desde esos conflictos, todavía se de ese tipo de situaciones en el planeta.”  Laura Marcela Verano-Chávez

-“… Debo decir que el emperador en la actualidad es el dinero. Vivimos en una sociedad regida por valores del consumismo… A las grandes multinacionales no les importa destruir el medio ambiente con las explotaciones mineras, con tal de acrecentar sus riquezas y las de sus asociados o inversionistas…” Santiago Cardona-Urrea

-“… Mientras intentamos definir el tiempo nos consumimos en él. No queda más que dejar de querer definirlo y tratar de ver cómo vivirlo mejor, puesto que algún día se acabará para cada uno de nosotros.”  Paula Andrea Marín-Valencia

-“… Cada cual maneja su percepción y noción del tiempo.” John Alejandro Ruiz-Garzón

 

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