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¿Tendremos conciencia sobre la utilidad de lo inútil? - Informe final de la versión 24 de la "Cátedra Aleph" (I, 2014)

Inscripción
Una vez, de repente, a medianoche,
se despertó la música. Sonaba
como debió sonar antes que el mundo
supiera que fue música el lamento
de la hora sin regreso, de los seres
que el instante desgasta a cada instante.

José-Emilio Pacheco (1939-2014)

Filósofo/Escritor Nelson Vallejo-Gómez (Responsable Amériques; “Fondation Maison
des Sciences de l'Homme, FMSH”, París)
en la sesión No.8 de la “Cátedra Aleph”
(versión 24), invitado especial, el 22.IV.2014

En 1937 el educador norteamericano Abraham Flexner publicó ensayo para reivindicar lo útil en los conocimientos “inútiles”, con apego a la historia de la ciencia, donde da cuenta de los descubrimientos ocasionados por la curiosidad, sin apego alguno a los efectos prácticos retribuibles en ganancias económicas. Hizo énfasis sobre lo trascendente de cultivar la curiosidad, pero también enterando a los estudiantes sobre el mundo en el cual les toca vivir. Enfoca los temas en las dimensiones científica y humanística (o espiritual). Para concluir que es conveniente descartar la palabra “utilidad”, con el ánimo de liberar el espíritu. También señaló para esa época la manera como las ideologías política, económica y racial fueron asumidas por las universidades. Hoy el asunto es de otro tenor: el pragmatismo utilitario ha invadido los claustros, y la curiosidad generosa y altruista por desvelar secretos de la naturaleza es cuestión de insularidades, con intención del bien común. Y los buenos deseos de Flexner siguen con vigencia, al estimar que deberá llegar de nuevo un tiempo favorable a la búsqueda generosa, altruista, de conocimientos, de manera similar a los procederes de grandes creadores en poesía y música.

Ese lúcido ensayo inspiró, en cierto modo, el “manifiesto” de Nuccio Ordine, profesor de la Universidad de Calabria, publicado en Milán en 2013, y a renglón seguido traducido al español y difundido con amplitud: “La utilidad de lo inútil” (Ed. Acantilado, 2013). Este autor repasa la historia de la ciencia y la cultura para intentar identificar una tradición creadora desapegada a móviles de ganancias o rentabilidades económicas, o lucro. Y valida la idea de ser útil únicamente todo aquello que nos ayuda a ser mejores. Desde el comienzo alude a la intención de entender los saberes en una necesaria unidad, con apoyo a lo planteado por el físico/matemático Ilya Prigogine (premio Nobel 1977) en términos de una “nueva alianza” en las disciplinas del conocimiento.

En la “Cátedra Aleph”, ya con doce años de existencia en la UN-Manizales, nos hemos ocupado cada semestre de examinar problemas en las relaciones ciencia-arte-humanismo, y en el actual que termina (versión 24) asumimos el libro de Nuccio Ordine, con el propósito de despertar en los estudiantes la curiosidad por la dinámica de estos tiempos, signados por el interés en asumir lo práctico conducente a producir dinero, en términos patentados de “productividad” y “eficientismo”, olvidando otros referentes en la historia de la cultura, más dignificantes de la condición humana, en armonía con la naturaleza.

Los estudiantes en la lectura del texto ayudaron a interpretar pasajes donde se destacaron personalidades de diversas épocas, que han quedado como creadores en ciencia, pensamiento y literatura, sobre la base de un desapego total a los resultados de sus hallazgos y a obras traducibles en dinero. La lista es larga: Sócrates, Platón, Aristóteles, Demócrito, Euclides, Arquímedes, Montaigne, Rilke, Ionesco, Croce, Giordano Bruno, Bataille, Dante, Baudelaire, Cervantes, Zhuang-zi, Kazuro Okakura, Pico della Mirandola, Galileo, Newton, Marconi, Maxwell, Hertz, Galileo, Newton, Einstein, Ariosto, Poincaré, Servet, Juvenal, etc. En un ir y venir por épocas, sin seguimiento cronológico.

En Poincaré el autor sorprende por la relación que encuentra entre los matemáticos y los escritores, en virtud de ser creadores de lenguaje y de formas de pensamiento. Sorprende en el científico francés la idea de ser el científico auténtico indagador de la naturaleza sin fines utilitarios. Y ese estudio el científico lo cumple con la placidez que depara la belleza.

El autor no se queda en señalar las contribuciones centrales con desapego al dinero, sino que invita a desarrollar un “pensamiento crítico”, en términos de mirar lo que ocurre de manera comprensiva para asumir lecciones en lo positivo y duradero, dejando de lado –en lo posible y deseable- los asuntos relacionados con el lucro. Ya en el siglo XVIII Rousseau aludió a los pensadores y políticos antiguos preocupados por las costumbres y la virtud, mientras que sus contemporáneos hablaban de negocios y dinero. La obra de Ordine se desarrolla en tres partes: 1. La utilidad inútil de la literatura, 2. Los efectos de la lógica del beneficio en la enseñanza, y 3. Con selectos ejemplos clásicos muestra la carga ilusoria de la posesión y los efectos devastadores sobre la dignidad, el amor y la verdad.

El recorrido es insistente, con la valoración de lo dado por inútil. Con Rostand manifiesta que en lo inútil está la belleza. Con Ionesco insiste en la necesidad de imaginar y de crear, en papel semejante a la respiración. En Keynes encuentra el deber de valorar con preferencia los fines a los medios y de primar lo bueno sobre lo útil. En Shakespeare descubre un reino ajeno al furor del beneficio. En Aristóteles halla criterios firmes para proteger la cultura de la violencia corrosiva del dinero. De Montaigne asimila el estudio como un deleite, el agrado por aprender, por saber, que compagina con enseñanzas de Leopardi, para quien la utilidad mayor está en lo placentero. En Gautier encuentra posición extrema al identificarle el criterio de una cosa dejar de ser bella cuando se vuelve útil. García-Lorca le sirve para encontrarle asidero a la poesía en especie de razón de ser para la vida. Y no podía dejar de lado a Don Quijote, paradigma de la inutilidad, cuya capacidad de emprendimiento tiene como norma lo gratuito de sus acciones, pero con la honra como retribución, a la par de exaltar la ilusión, la pasión por los ideales, al afirmar de esa manera el sentido de la vida.

Con alusión a clásicos del pensamiento, subraya la importancia de lo gratuito, todo aquello realizado con altruismo y generosidad, de lo contrario se producirán generaciones enfermas, con extravíos, que acabarán por perderle sentido e interés a la vida, el espíritu convertido en desierto.

La obra tiene como propósito reivindicar lo trascendente de la literatura y los saberes humanísticos, como ambiente favorable al afianzamiento y desarrollo de las ideas de justicia, democracia, equidad, respeto, laicidad, bien común, solidaridad. Recoge de Heidegger la idea de ser útil lo de uso práctico, quien también asevera que lo más útil es lo inútil. Ordine estima que para los contemporáneos es muy difícil disponer de interés por lo que no tenga usos prácticos, o efectos técnicos. Acude al pensador chino Zhuang-zi, del siglo IV a.C., en quien encuentra el parangón del árbol, con su “madera inútil”, para expresar con él que es posible conocer la utilidad solo cuando se conoce la inutilidad.

En esas consideraciones Ordine recuerda, con Ionesco, que es indispensable disponer del humor y de la risa; sin ellas se caería en el odio, la rabia, el fanatismo. La necesidad tiene prisionera a la persona contemporánea. De Ítalo Calvino rescata el fervor por los clásicos, a quienes se acude para lectura gozosa y transitar con ellos con la ambición de descubrir el mundo y a nosotros mismos. Para corroborar el placer de la cultura, recuerda, con Cioran, la anécdota de Sócrates quien en la vecindad de la muerte toma la flauta para aprender una melodía, pero los cercanos le refieren la inutilidad puesto que a poco morirá, y con sobrecogedora serenidad Sócrates repone que sencillamente procede de esa manera para aprender la melodía. Cioran ve en ese proceder la voluntad de conocer, de esfuerzo por saber, hasta el último instante de la vida. La esperanza aparece en el libro, como responsabilidad de la investigación científica y los saberes humanísticos.

En la segunda parte el autor debate el tema de las responsabilidades del Estado en la financiación de la educación, un tanto en retirada. Alude a la figura de “cliente” que ha ido adjudicándosele, de manera inapropiada, a los estudiantes, en el marco de un modelo empresarial, de negocios, con el uso intensivo de políticas y tácticas de mercadeo. Ordine ve también como las universidades se han burocratizando, y la investigación se ha separado de la docencia. Con esta visión crítica apela a considerar el carácter universal que debe tener la educación, con el cultivo de la autonomía en los alumnos y fomento de su curiosidad.

En los clásicos encuentra el autor una fuente de gran riqueza, como voz de la humanidad, para despertar entusiasmo en los estudiantes y desatar procesos continuos en ellos de lectura y aprendizaje.

En la tercera y última parte, Ordine redondea ideas rescatadas de humanistas y científicos de varias épocas, con el detalle de Demócrito haber sido quien criticó la explotación de minerales, por cuanto con la riqueza que persiguen se afecta la naturaleza. Problema crucial hoy, en muchos países, de aguda polémica entre multinacionales, gobiernos y la “sociedad civil”. La desmesura en el afán de riqueza degrada al medio ambiente y a la condición humana.

El amor aparece en la obra con la característica de considerarlo dispuesto a despojarse de certezas. En contraste señale al fanatismo causante de exterminio de seres humanos, indefensos y ajenos a los conflictos de confrontación. Y ve grandes posibilidades en la literatura para asumir de antídoto al fanatismo y la intolerancia.

Cristiam-Fernando Aguirre, Ana-Catalina Álvarez, Jimena Álvarez, Yesid-Camilo Cabezas,
Jorge-Alejandro Cardona,Sara-María Clavido, Sebastián Estrada, Mario-Andrés Garzón,
Juan-Carlos Giraldo, Juan-Sebastián Gómez, Carolina González, Luisa-Fernanda Granada,
Lizeth Loaiza, Juan-Gabriel Martínez, Miguel-Ángel Martínez, Andrés-Felipe Martínez,
Handel Mosquera, Jhon-Mauricio Poveda, Diana-Marcela Rey, Chistian-Camilo Ríos,
Leonardo-Fabio Valencia, Natalia Zambrano, Jhonathan Zapata. (Sesión de clausura, martes 10 de junio de 2014. “Aula UN del estudiante de la mesa redonda”)


Los estudiantes meditan y opinan

“… es más valioso el ser que el tener… En ocasiones para una persona puede un bien material tener más valor sentimental, emocional, de conocimiento o de historia que su propio valor económico./… De ejemplo puede servir cuando se da un regalo a un niño, vale más ver su reacción, la felicidad que se ve reflejada en su rostro por un gesto de amabilidad y solidaridad, por parte de otra persona que quería darle un poquito de felicidad, que el valor monetario que le pudo haber costado a la persona que le hizo el regalo. El regalo pudo no tener un valor económico, pero el valor sentimental y emocional compensa y hasta sobrepasa dicho valor. En este caso vale más la felicidad de un niño que el precio que tuvo que pagar por ese objeto.”   Ana-Catalina Álvarez C.

“… se detecta la manipulación e hipocresía que se maneja por parte de los dueños del poder, en la sociedad. Es normal escuchar promesas falsas con las que se promete el cielo y la tierra de parte de personas que se caracterizan ante la comunidad como gente de bien, pero en realidad solo fingen cualidades y sentimientos, lastimando el ego y traicionando la confianza de todos, pero que a la comunidad en el fondo deja una gran experiencia de vida, porque como se dice en la jerga popular: nadie experimenta en cabeza ajena.”  Andrés-Felipe Martínez V.

“En la sociedad se puede comprar todo con el dinero, excepto el conocimiento, ya que este es el resultado del esfuerzo individual que nadie puede hacer en nuestro lugar. Solo el saber puede desafiar las leyes del mercado. Podemos poner en común nuestros conocimientos sin empobrecernos. Es más, tal como indica Michel de Montaigne, con el conocimiento se da el caso de que quien da y quien recibe se enriquecen al mismo tiempo. En la lógica mercantil siempre hay una adquisición y una pérdida: si compro un carro, entrego y pierdo un dinero. En cambio, en la transmisión del conocimiento yo puedo enseñar un teorema a los estudiantes, que concretamente yo no pierdo, y ellos si adquieren. En el círculo virtuoso de la enseñanza y el saber, el que da se enriquece, a la vez que se enriquece el que recibe. Es el único espacio a donde la influencia negativa del dinero no puede llegar.”   Handel Mosquera S.

“Las personas estamos hoy llamadas a ir más allá para descubrir la verdadera esencia de las cosas, ocultas detrás de la apariencia, y aun sabiendo que nuestro destino nos pueda ser arrebatado en algún momento debemos apropiarnos verdaderamente de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestros momentos y de las evocaciones que nos estimulen a retomar la belleza y la utilidad de las pequeñas cosas.” Luisa-Fernanda Granada R.

“Es muy importante resaltar la idea de que la filosofía no se debe caracterizar por el hecho de querer obtener dinero, lo más importante es el deseo de adquirir nuevos conocimientos con la finalidad de huir de la ignorancia, entendiendo el por qué de las cosas para poder crecer culturalmente, independiente de si se tendrá o no un beneficio económico. Lo más importante debe ser el desarrollo intelectual de la sociedad.”  Lizeth Loaiza G.

“Es difícil competir en un mundo donde las carreras lucrativas, y con mayor éxito a nivel profesional y económico, son las preferidas por los padres de familia, inculcando en sus hijos desde pequeños un gusto irracional, y en ocasiones generado por presión, para, según ellos, seguir con los estándares de la sociedad, creyendo que lo que hicieron fue lo útil. Pero si bien les brindan educación, no es la que los hijos hubieran preferido, pues el libre desarrollo de la personalidad se ve truncado por el mercado actual, y por las ideas falsas sobre mejorar la posibilidad de un buen estándar de vida de los hijos, según los padres.”   Andrés-Felipe Martínez V.

“Destaco la importancia de lo expresado por Federico García-Lorca, al invitar a dejarnos conmover por la poesía, cada quien como le plazca, y a dejar crecer el brote de locura que todos traemos adentro, sin el cual sería imprudente vivir.”  Jimena Álvarez G.

“… La pérdida de valores y de la moral conlleva la pérdida de las cosas más importantes en nuestras vidas: la familia, el amor, los amigos,…”  Jorge-Alejandro Cardona L.

“En la vida encontramos satisfacciones basadas en nuestro gusto por hacer cosas libremente, con preferencia a hacerlas por el deber. Descubrir esa cualidad inexplicable que nos define como agentes libres de condicionamiento, hace las diferencias en los individuos para afrontar las cargas de la vida.”  Juan-Gabriel Martínez

“Destaco la frase: El mundo necesita gente que ame lo que hace; de esta manera se tendrá una sociedad mucho más armónica en donde cada quien se desempeñe en pro de encontrar su propia tranquilidad. Muchas veces aquellas actividades que se realizan solamente con el deseo de entretenimiento, o satisfacción personal, son las que hacen alejar dicho estrés y permiten tener una vida mucho más tranquila.”  Lizeth Loaiza G.

“Encontrar la realidad de lo que vale la pena hacer y de lo que no, corresponde a diferencia de pensamientos de todas las personas, en la manera como hoy vivimos y a lo que aspiramos ser cada uno de nosotros. Todos vemos la vida en ciertos ámbitos de otra manera, ya sea en nuestros gustos y disgustos, nuestras labores y aspiraciones, hasta en el amor. Pero hay algo en particular en lo que la mayoría de la humanidad se concentra y es en la utilización de lo que creen que es lo útil, por encima de lo considerado como inútil.” 
Mario-Andrés Garzón

“No podemos vivir sin relaciones humanas, y no podemos evitar que estas sean conflictivas y ambivalentes.”  Jorge-Alejandro Cardona L.

“Ordine nos plantea un interrogante muy interesante: ‘¿la tarea de la enseñanza puede realmente reducirse a formar médicos, ingenieros o abogados?’ Particularizar la enseñanza en profesiones significa perder la oportunidad de tener panoramas más amplios de conocimiento, a nuestro alcance, que ayuden a desarrollar a su máxima expresión el potencial de cada uno. Ninguna labor técnica, producto de años de instrucción universitaria, no se podría realizar conscientemente si no se tiene una formación cultural más amplia, que cultive el espíritu de autonomía y curiosidad de cada uno. Identificar a un ser humano solo por su profesión es error grave, ya que en cada persona hay una esencia, unos talentos y diferentes capacidades que lo hacen un ser único e irrepetible.”  Yesid-Camilo Cabezas S.

“De manera contraria a las leyes del mercado, la esencia de la verdadera educación se funda exclusivamente en la gratuidad y nos demuestra que el estudio es en primer lugar adquisición de conocimientos que, sin vínculo utilitarista alguno, nos hace crecer y permite cultivar nuestro espíritu, y nuestra curiosidad, para nuestro crecimiento tanto personal como colectivo.”  Jhonathan Zapata F.

“En la enseñanza de hoy los profesores se han convertido en burócratas al servicio de la gestión comercial de las empresas llamadas ‘universidades’, con dedicación mayor a llenar informes y cuadrar cuentas que a preparar clases… En el ejercicio de las clases suele impedirse la oportunidad de generar momentos para pensar, analizar y asumir posiciones críticas.”  
Luisa-Fernanda Granada R.

“Lastimosamente en casi todas las investigaciones que se realizan el factor más importante es el económico y comercial. No hay libertad en las investigaciones financiadas con dineros privados y en algo también en los de procedencia pública. Así las cosas, la investigación se hace compleja, con resultados a veces de estafa, en virtud de poner por encima los intereses financieros a los científicos.”  Sara-María Clavijo A.

“Cuando se quiere conocer algo sobre las obras que han sido pilares para el desarrollo de la sociedad, basta con tocar unas cuantas teclas, un enter e inmediatamente el dios Google nos atiborrará de información que flota por la red. Resúmenes, citas, sinopsis y muchos otros son los recursos que se usan actualmente para conocer estas obras. ¿Cómo pretender entonces que las bibliotecas se llenen de personas con ganas de hurgar en los libros, cuando al alcance de la mano se tienen herramientas que alimentan la pereza, el facilismo y la mediocridad que hoy nos caracteriza? La esperanza se mantendrá viva mientras existan seres apasionados por la literatura, por las artes, por los libros, que disfrutan del olor impregnado en las páginas de los manuscritos que se conservan cuidadosamente en esos santuarios llamados bibliotecas,…”    Jimena Álvarez G.

“Las instituciones deben encontrar soluciones prácticas para que los alumnos de una forma desinteresada e ‘inútil’ busquen en la ciencia una forma de potenciar al hombre libre garantizando humanización de las universidades, colegios y escuelas, hacia la vocación más que a la utilidad.” 
Juan-Gabriel Martínez

“El amor es un sentimiento sincero y tierno que impulsa a las personas a dar, sin recibir nada a cambio, solo por el hecho de hacer sentir mejor a esa persona querida. Es una entrega entre dos personas desinteresadamente donde el verdadero valor del amor es dar sin medida, siendo capaz de eliminar cualquier interés particular y el egoísmo. El verdadero amor no ata, no domina, no es egoísta, es una relación sincera basada en la confianza y en la tolerancia, al dejar atrás desconfianza y celos. Significa despojarse de toda pretensión de poseer certezas.”    Ana-Catalina Álvarez C.

 

Manizales, Universidad Nacional de Colombia, a 10 de junio de 2014. En el “Aula del estudiante de la mesa redonda”

 

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