Ediciones

ISSN 0120-0216
Resolución No. 00781
Mingobierno

Consejo Editorial

Luciano Mora-Osejo (א)
Valentina Marulanda (א)
Heriberto Santacruz-Ibarra
Lia Master
Marta-Cecilia Betancur G.
Carlos-Alberto Ospina H.
Andres-Felipe Sierra S.
Carlos-Enrique Ruiz.

Director
Carlos-Enrique Ruiz

Contacto
Tel-Fax: +57.6.8864085
Carrera 17 No 71-87
Manizales, Colombia,
Sudamérica.
cer @ revistaaleph.com.co

Sesión 8, versión 24, "Cátedra Aleph" (I, 2014)

El martes 22 de abril de 2014 tuvimos la octava sesión de la "Cátedra Aleph", en la versión 24 (Primer semestre académico), en la cual estuvo de invitado especial al filósofo colombo-francés Nelson Vallejo-Gómez, el discípulo predilecto de Edagar Morin:

La sesión se llevó a cabo con diálogos sobre temas diversos: la formación del invitado, con lectura previa de un poema ("Victoria") de Blanca Varela (1926 - 2009), la eminente poeta peruana, del cual se hicieron interpretaciones variadas. Se conversó acerca del sentido y alcance del Humanismo en nuestro tiempo, con perspectiva histórica. Nelson contó su experiencia como alto funcionario en el Ministerio de Educación de Francia, donde regenta la reforma en básica y secundaria. Además hizo alusiones a sus desempeños diplomáticos en Perú y Argentina, con apliaciones al fomento de relaciones con las instituciones universitarias de Latinoamérica. Y se concluyó con una exposición de Vallejo-Gómez acerca de las relaciones entre el poder y la magnanimidad, con apoyo en un drama ("Hernani") de Víctor Hugo. Los estudiantes estuvieron atentos y participantes con preguntas inteligentes.

El siguiente es el texto referente en la intervención del invitado:

El alma de España en Giusseppe Verdi y Victor Hugo

Por: Nelson Vallejo-Gómez

España y temas españoles reales y ficticios siempre han fascinado a los artistas extranjeros, especialmente músicos y escritores. Nada más el Quijote inspiró obra de más o menos mérito a tantos escritores que sería prolijo enumerar, y a gran número de músicos también.

Víctor Hugo y Giuseppe Verdi se rindieron al imán de España a su modo. La primera obra francesa que estableció la época romántica fue Hernani, de Víctor Hugo, escrita en 1830. Con ella su autor proclamó su independencia literaria haciendo caso omiso de las unidades clásicas de tiempo, lugar y acción, y no faltó quien viera en el argumento algo de política.

 

La obra ocurre en 1519 en España, Zaragoza y sus alrededores, la región de Aragón y en el sur de Francia. Hernani, un bandolero, quiere a doña Sol, que también le ama, pero está a punto de contraer matrimonio con su viejo tío el conde don Ruy Gómez de Silva. Doña Sol tiene además otro pretendiente, nada menos que el rey de España, Carlos I, quien ha descubierto que Hernani y Sol piensan fugarse. Cuando don Ruy halla a los dos hombres en casa de su prometida, el rey finge haber ido allí en busca del propio conde con objeto de pedirle consejo: su abuelo, Carlomagno, ha muerto, y Carlos puede convertirse en Emperador del Imperio Romano. Hernani dice estar allí acompañando al rey, que no puede contradecirle sin exponerse, y don Ruy no sospecha nada.

La noche siguiente, el rey se adelanta a Hernani y trata de raptarma doña Sol. Ella está dispuesta a quitarse la vida antes que ceder, y en eso llega Hernani, que la defiende y reta al rey, que luego se va. Ha llegado a oídos de Hernani que hay disturbios en Zaragoza y, dejando a su dama desolada, va a reunirse con sus compañeros.

La víspera de la boda de doña Sol y don Ruy, en el castillo del conde, reciben los novios a un peregrino que va huyendo del rey y sus hombres, que le persiguen. Don Ruy le alberga y le esconde, aun después de enterarse de que se trata de Hernani y de que ama a doña Sol. Llega el rey al castillo y pide que le entreguen al cabecilla rebelde, pero el conde no puede traicionar a un huésped. Con esta acción se granjea la enemistad del rey, el cual se lleva a doña Sol como rehén. Don Ruy hace salir a Hernani de su escondite cuando pasa el peligro y le explica lo ocurrido. Hernani se  sobresalta, informa al conde de que el rey también ama a doña Sol y se compromete a rescatarla. Para demostrar su buena fe entrega al anciano un cuerno, que este debe hacer sonar cuando llegue el momento de disponer de la vida de Hernani, que le pertenece. El conde acepta.

Hernani y don Ruy asisten a una reunión secreta en la tumba de Carlomagno

 

donde los conspiradores echan suertes para ver quién debe asesinar al rey, y le toca a Hernani. El rey, sabedor de que iba a celebrarse tal reunión, tras expresar sus dudas y esperanzas de convertirse en emperador, se había escondido y espía a los rebeldes. En esto, se oye la contraseña convenida para saber si Carlos 1 era el elegido, y al ser afirmativa el rey revela su presencia; pronto llegan varios cortesanos y entre ellos, todavía como rehén, doña Sol.

El rey condena a los nobles de entre los conspiradores al patíbulo, pero no a Hernani, que no es noble y merece otra muerte menos digna. Hernani descubre entonces ser don Juan de Aragón, tan noble como los demás, y cuyo padre fue ejecutado por el de Carlos. El nuevo emperador se da cuenta de que será mejor iniciar su reinado piadosamente, y no sólo perdona a los traidores, sino que une a Hernani y doña Sol.

El día de la boda, al anochecer, los invitados van y vienen por la terraza y el jardín, disfrazados y alegres. Entre el regocijo general nadie se fija en una máscara oscura que se oculta entre sombras. Una vez se va el último invitado, suena un cuerno. Hernani había olvidado que su vida pertenecía a don Ruy, que no se siente tan generoso como el rey. El enmascarado le entrega un frasquito de veneno, medio que ha elegido para cobrar la vida de Hernani. Este le ruega que le perdone la vida, pero las súplicas no hacen mella en el viejo, que incluso le da a entender que quizá el padre de Hernani murió como merecía. Esta afrenta no la puede sufrir Hernani y para demostrar que es hombre de honor, se dispone a tomar el veneno. Doña Sol, que no sabía nada sobre el pacto, también implora a don Ruy, sin obtener el menor resultado. Entonces la joven arrebata el frasco de manos de Hernani y toma la mitad del veneno. Los desgraciados amantes mueren juntos.

Hernani no es un héroe común y corriente. Durante gran parte de la obra no se sabe cuál es su verdadera identidad. Ama a una mujer que, cortejada por un noble y el propio rey, prefiere a un foragido. Ambos piensan con el corazón y no con la cabeza. Cuando gracias al rey su amor puede realizarse, Hernani cumple su palabra, y este gesto les cuesta la vida.

El lenguaje de Víctor Hugo no se ajusta a cada personaje ni se distingue en nada. Es lírico solamente cuando cada uno de los tres hombres declara su amor por doña Sol. Por lo demás, el rey no habla con más refinamiento que un criado, excepción hecha del monólogo junto a la tumba de Carlomagno. Don Ruy parece estar muy preocupado con sus antecesores y, a veces, da la impresión de querer demostrar cuánto sabe de heráldica y geografía. Los personajes de Hugo no carecen de fuerza e interés, que obligan al lector o espectador a seguirlos en sus desventuras. Cada acto termina con una situación a medio resolver, señal de buen dramaturgo. La obra entera ocurre casi en tinieblas, pero esto lejos de ser un rasgo romántico más bien obedece a exigencias del argumento. Hernani es buen teatro.

La imaginación del autor recibió gran impulso de su fuente de inspiración, que asoma en obras posteriores. El romántico por excelencia encontró su romanticismo en España. Los rasgos españoles que Hernani contiene saltan a la vista de cualquier español, sobre todo si es culto. Víctor Hugo vivió algún tiempo en España, de niño, según consta en el prólogo de su teatro completo'. Durante el viaje le impresionó la trágica belleza de Hernani, Torquemada, Tolosa, Burgos, Valladolid, El Escorial. Estudió en el Colegio de los Nobles en Madrid.

Para Hernani tomó el nombre del pueblo vasco de este nombre, y el modelo humano fue Juan Martín «El Empecinado», famoso guerrillero dedicado a limpiar España de franceses en 1808 y años siguientes. Poseía la habilidad, más por instinto que estrategia, de luchar, atacar, correr, esconderse y aparecer inopinadamente; mezcla de salteador y cruzado con altos ideales.

Del Colegio de los Nobles sacó Víctor Hugo buen partido: un compañero,Elespuru, dejó huella suficiente en el francesito como para convertirse en uno de los locos de Cromwell. Un enano empleado de dicho colegio vino a ser el modelo físico de «Quasimodo» en El jorobado de Nuestra Señora de París, y de «Triboulet» en El rey se divierte. Estas creaciones basadas en tipos españoles desmienten la teoría de que Hugo tenía una idea nebulosa de su niñez en España. Hugo demuestra saber la importancia que para el español tiene el buen nombre, el honor y el cumplimiento de una palabra dada. Hugo conocía la fuerza de voluntad y eldeterminismo español como algo vivido, tocado de cerca; Hugo conocebien la historia de España, la geografía y los nombres españoles. La acción de Hernani no está colocada al azar. El autor sabía aproximadamente la distancia que media entre Aragón y Aix la Chapelle, incluyendo los puntos fronterizos. Los títulos a que Hernani tiene derecho son de lugares que existen y están relativamente cerca unos de otros. Hasta los nombres que utiliza son a veces privativos de un lugar determinado o, al menos, no se encuentran en otras partes de España.

Ahora bien, Hernani no es el primer noble disfrazado de villano y escondido en las montañas por las razones que ya sabemos. En El Tejedor de Segovia, de Juan Ruiz de Alarcón, escrita más de 200 años antes que Hernani, el héroe es un noble que escapó con vida cuando su padre, falsamente acusado, fue ejecutado; el tejedor busca la oportunidad de restaurar el honor de su padre y vengar su injusta muerte. Mientras, se oculta en el Guadarrama con una banda de salteadores. El argumento de esta obra es distinto, pero hay gran parecido entre el tejedor y Hernani.

 

 

 

Copyright ©Powered by Ciudadeje.com