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Discurso en la reapertura de la cátedra abierta: "Grandes temas de nuestro tiempo". Bicentenario de la Independencia (1810-2010)

Dr. George Lomné. Director del Instituto Francés de Estudios Andinos y Conferencista invitado.
Dr. Carlos-Enrique Ruiz. Fundador de la Cátedra GTNT.
Dra.  Lucía Barragán. Delegada Ministerio de Educación Nacional.
Señores rectores de las Universidades de Manizales.
Señores miembros de la Academia de Historia.
Directivos de las instituciones de educación.
Autoridades del sector gubernamental.
Profesores, profesoras  y estudiantes.
Funcionarios de la Universidad Nacional.
Damas y Caballeros:

 

Prof. Dr. Georges LOMNÉ, en su conferencia de apertura de la Cátedra abierta: "Grandes Temas de Nuestro Tiempo - Ciclo: Bicentenario de la Independencia (1810-2010)" - Miércoles, 24 de febrero de 2010


La Universidad Nacional de Colombia, desde su fundación hace más de 140 años, ha trabajado con esmero, a pesar de las múltiples vicisitudes, por la consolidación de una comunidad académica de alta calidad, presta a colaborar mancomunadamente en la solución de los problemas y los retos de la sociedad contemporánea y siempre alerta, solidaria y contestataria ante la inequidad, la injusticia y otros males que aquejan nuestra Nación.

Una Nación que cumple 200 años de vida, en un esfuerzo incansable para lograr su consolidación como Estado. Doscientos años marcados por un turbulento siglo XIX caracterizado por múltiples eventos e hitos históricos de necesaria remembranza, en su proceso de creación como República; un Siglo XX atestado de aciertos y desaciertos que en gran medida perfilaron el tipo de sociedad que  hoy tenemos; y un siglo XXI,  que luego de su primera década, aún no permite perfilar con claridad el añorado sueño de conformar una Nación verdaderamente libre, en paz, incluyente y con altos estándares de calidad de vida e inversión social.

No soy historiador, pero recuerdo con cariño las magistrales clases de historia de mis primeros profesores. Sus exposiciones fascinantes y propias de los mejores relatos épicos, eran enfáticas en destacar el papel de los próceres como líderes y forjadores de una nueva sociedad libre y educada.  Todos conocemos muy bien el baño de sangre y el sacrificio heroico que tuvo que vivir esta tierra para alcanzar la soñada libertad.

Los ciudadanos del común, no expertos en historia, algo sabemos de nuestros próceres y de sus aportes a esta Nación, pero poco y tal vez nada sabemos del contexto en el cual se dieron los acontecimientos, y menos aún, de los detalles del devenir histórico de estos 200 años que hoy celebramos.
Hoy, doscientos años después, asistimos a una Republica en la cual la pobreza, el desempleo, la cobertura total en educación hasta los más altos niveles de formación, el atraso científico-tecnológico y el añorado desarrollo sostenible e incluyente, aun son tareas inconclusas.

Me pregunto entonces, ¿qué celebramos?, ¿somos en verdad una Nación libre e independiente?, ¿libres de qué o de quien? y más allá, ¿qué país le estamos heredando a nuestros ciudadanos actuales y futuros?. Dicen los historiadores, con sobrada razón, que una nación que olvida su historia, está condenada a repetir sucesivamente sus errores del pasado.

El estudio de nuestra historia nos ayudará, sin duda, a conocer nuestro pasado, para no errar más en el presente. Nos ayudará a entender de dónde venimos, por qué no somos todos “blancos y de ojos azules”, por qué una pequeña porción de nuestra población posee la mayor parte de esta tierra, por qué perdimos a Panamá, por qué existen los partidos políticos, por qué para muchos de nuestro compatriotas aun no ha cesado la “horrible noche”, y muchos otros por qué; pero ante todo, por qué somos la Nación que somos.

Me niego a aceptar, como algunos opinan, que somos una Nación inviable; me niego a aceptar que el futuro de esta Patria, únicamente depende de nuestro pasado. Le corresponde a la Universidad ayudarle a la sociedad a enderezar su camino y a cambiar su futuro. Es menester  como educadores y como académicos hacer gala de nuestro deber como forjadores  de conocimiento. La Universidad es centro de pensamiento, de interacción, de debate argumentado, de crítica, de desacuerdo, y ante todo, de escenario para la búsqueda de la verdad y la construcción contínua de una sociedad viable.

En este marco de ideas, decidimos con el apoyo  desinteresado de un grupo de académicos y colaboradores, abrir un espacio de interacción, de discusión y de debate. Afortunadamente el objetivo encajaba perfectamente dentro del marco de acción de un proyecto académico de altísima calidad, que en otras ocasiones ya había enaltecido el papel de la Universidad Nacional y de la Universidad de Caldas. Me refiero a la Cátedra “Grandes Temas de Nuestro Tiempo”, cuyos orígenes se remontan al año 1990.

Cátedra que en palabras de su fundador e incansable impulsor, el Profesor Carlos-Enrique Ruiz, abrió sus puertas con el objetivo de “…generar un momento, reiterado, de atención en la comunidad universitaria, con asuntos expuestos por especialistas o expertos en las diversas materias, de tal modo que profesores y estudiantes tuvieran la oportunidad de escuchar y dialogar con autoridades en sus campos….”.

Una Cátedra que acogió en sus  anteriores versiones a 58 grandes pensadores nacionales y extranjeros, que nos brindaron la oportunidad de enriquecer  nuestra academia y de abrir un espacio para la construcción de conocimiento, la reflexión, la exposición de acuerdos e ideas contrarias y la consolidación de lazos solidarios y fraternos.

Hoy asistimos a la reapertura de la Cátedra, bajo el fascinante pretexto de la celebración del Bicentenario de nuestra Independencia. Nos acompañarán un equipo interdisciplinario de 14 conferencistas de excelsas calidades, provenientes de países amigos y hermanos, ligados a nuestra historia, tales como Francia, Perú, Bolivia, Venezuela y por supuesto, pensadores colombianos, que compartirán con nosotros su punto de vista en el marco de Bicentenario, desde una dimensión histórica, económica, política y científico-tecnológica, entre otras.

A este escenario hemos invitado profesores universitarios, profesores y estudiantes de los colegios y escuelas del eje cafetero, autoridades del sector público y privado, investigadores y expertos en historia, directivos y académicos de la región y ciudadanos en general.

Pero también quisimos abrir un espacio para nuestros estudiantes universitarios. Trescientos de ellos hoy están aquí matriculados y prestos a aprovechar este evento de alta talla académica. Algunos dentro del marco de lo que hemos llamado Sistema Universitario de Manizales, SUMA. La Cátedra se reabre entonces, como un aporte más de esta casa de estudios para avanzar en el sueño de convertir a Manizales en una verdadera ciudad de conocimiento.

No quiero terminar esta intervención sin expresar el más sentido agradecimiento a todos aquellos que me han acompañado en esta iniciativa. Al profesor Carlos-Enrique Ruiz, maestro incansable, por sus orientaciones y aportes invaluables; a los profesores Albeiro Valencia Llano, Vladimir Daza y Marta Lucía Londoño por el acompañamiento académico que nos darán a lo largo de este año; a la Embajada Francesa y a la Alianza Colombo-Francesa por su apoyo y contribución desde el primer momento, para sacar adelante este proyecto; al equipo de colaboradores de la Universidad Nacional por la impecable organización logística; y por supuesto, gracias mil, a los 14 conferencistas que desde el primer momento, y de manera desinteresada, aceptaron nuestra invitación. A usted profesor Lomné, gracias una vez más por honrar con su presencia esta casa de estudios.

Doy entonces, con estas palabras, apertura oficial a una nueva versión, que no será la última, de la Cátedra “Grandes Temas de Nuestro Tiempo”.

Bienvenidos todas y todos.

 

William Ariel Sarache-Castro

Vicerrector en Manizales
de la Universidad Nacional de Colombia




Manizales, Auditorio UN, miércoles 24 de febrero de 2010

 

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